El cuadro ‘Natividad’ de Jesús Arencibia se incorpora a la colección de la Casa de Colón gracias a una donación particular

• La obra donada por María Teresa de Angulo llega desde Segovia y resulta muy relevante por su “magnífico” valor artístico y por su singularidad dentro de la representación del artista en los fondos públicos insulares 

Las Palmas de Gran Canaria, 20 de diciembre de 2017.- La ciudadanía de Gran Canaria ha celebrado hoy la ampliación del patrimonio artístico público gracias a la donación particular a la Casa de Colón del Cabildo de Gran Canaria del cuadro ‘Natividad’ del pintor Jesús Arencibia (Las Palmas de Gran Canaria, 1910-1993). La donante de esta singular y significativa pieza dentro de la producción del artista es María Teresa de Angulo González, gracias a quien este lienzo podrá ser disfrutado libremente por residentes y visitantes.  

El director general de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos del Cabildo, Oswaldo Guerra, trasladó el “profundo agradecimiento” hacia Angulo en nombre de la institución. “En contraprestación, el cuadro tiene las garantías máximas de conservación y se le va a dar la difusión que merece”, agregó. En esta misma línea se manifestó la directora de la Casa de Colón, Elena Acosta, quien destacó que la donación de esta “pieza magnífica” supone un ejemplo de visibilización del patrimonio cultural y de su puesta a disposición de la ciudadanía.

Angulo señaló que la ‘Natividad’ forma parte de la colección familiar desde hace más de seis décadas y que ha cubierto un viaje de ida y vuelta que culmina ahora tras viajar de Las Palmas de Gran Canaria a Madrid y posteriormente a Segovia, su actual lugar de residencia y desde donde ha llegado la obra para su destino final en las paredes de la Casa de Colón.

“Arencibia era un dibujante extraordinario y también poseía un gran sentido del color”, apuntó Angulo, que recordó la amistad que le unió con su tío Teodosio, con quien compartía tertulias. La importancia de este ‘regalo navideño’, más allá de su elevado valor artístico, reside en que cubre una etapa crucial de la trayectoria del artista dentro de los fondos de la Casa de Colón y de la corporación insular. De hecho, en esta representación del Nacimiento se preludia su evolución técnica que, a finales de la década de los sesenta, le conducirá a un estilo pictórico fuertemente marcado por un trazo desdibujado en favor de la preminencia el color, según explicó Ramón Gil, conservador del museo.

Por lo tanto, la ‘Natividad’ es un hito en una biografía artística larga e intensa, con una apreciable evolución en su plástica que transitó desde el regionalismo a la influencia barroca o expresionista. Además, entronca estilísticamente con piezas como sus bocetos para el Altar Mayor e Nuestra Señora de Aránzazu, en Guipúzcoa o para la capilla de la Casa del Marino de Las Palmas de Gran Canaria.

En ambos bocetos, así como en la Natividad que nos ocupa, se puede apreciar una fuerte geometrización del espacio.  En este periodo Jesús Arencibia renuncia a la robustez cuasi arquitectónica de la figura humana, tan característica de obras anteriores de inicios de la década de 1950. A nivel técnico, esta ‘Natividad’ de notables dimensiones (145×200) está ejecutada con una técnica mixta, muy del gusto de este artista, pues se mezclan sobre el lienzo el óleo con el acrílico.

Debate por la tarde sobre la difusión del patrimonio privado

Esta jornada de celebración de la dimensión más pública y generosa del Arte se completará por la tarde con la celebración de la mesa redonda ‘Coleccionista y museos. Difundiendo el patrimonio privado’, acto que tendrá lugar a partir de las 19.30 horas en la Casa de Colón con la participación de Angulo, el coleccionista Antonio Pérez Martín y el director del Museo Néstor, Daniel Montesdeoca, quienes compartirán sus opiniones en un debate moderado por Franck González.

Al igual que otros creadores, las inquietudes artísticas de Jesús Arencibia, nacido en el barrio de Tamaraceite, se hacen notar desde muy joven. Con quince años realiza una de sus primeras piezas de aprendizaje, ‘Almuerzo campestre’, y será en 1929 cuando pinte varios paisajes de Tamaraceite, bodegones y otras piezas que definitivamente marcan el inicio de su travesía artística.

La década de 1930 marcará definitivamente el futuro de Arencibia, quien se inicia con sus estudios en la Escuela Luján Pérez y su primera exposición, de acento regionalista, en 1934. Otro hito significativo en su proceso de maduración creativo es la beca que en 1942 le concede el Cabildo de Gran Canaria para cursar estudios de Pintura en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

A partir de la década de 1950 se suceden los proyectos y las exposiciones, adquiriendo especial relevancia sus propuestas murales que le llevan a pintar desde el baptisterio de la iglesia de San Juan de Telde hasta los salones del Hotel Santa Catalina.  En 1954 Arencibia aborda un proyecto de importancia para su carrera y de especial relevancia para el Cabildo de Gran Canaria, la realización de las pinturas que cubren los muros de la cabecera del Salón de Plenos de la institución, muestra de una faceta que le sitúa en un trío fundamental de muralistas canarios junto a Néstor y José Aguiar.

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