El Festival de Música recupera su ser

A la escala permitida por un todavía escaso presupuesto, la programación vuelve al modelo consolidado en tres décadas

G. García-Alcalde 12.01.2019 | La Provincia

La Orquesta Sinfónica de Tenerife con ŽAriadna auf NaxosŽ, de Richard Strauss, en el concierto inaugural del Festival en Santa Cruz de Tenerife. CARSTEN W. LAURITSEN

La trigesimoquinta edición del Festival Internacional de Música de Canarias inició su andadura en Santa Cruz de Tenerife el 10 de enero, y hoy, sábado 12, en Las Palmas de Gran Canaria. El simple hecho de poder decirlo compensa un poco los muchos errores consumados en 2017 con la convocatoria y programación numero 33: un dislate que provocó la pérdida de casi todo el abono, la visión desoladora de las salas casi vacías y la ruptura con los contenidos y la noble ambición de excelencia que habían hecho de este acontecimiento de Canarias el más importante del mundo en invierno.

Aún en el camino de la recuperación -cuyas dificultades serán largas y costosas- es importante no olvidar el año catastrófico ocasionado por la frivolidad y el amiguismo, la ineptitud de los responsables nombrados a dedo y la necia pretensión de cambiar el modelo troquelado en tres décadas de prudente consolidación y buen hacer, por un invento irresponsable y desvariado cuya responsabilidad política recae en dos cargos públicos lanzaroteños, David de la Hoz y Teresa Lorenzo, cuya posición y capacidad de maniobra tan solo explica la aritmética parlamentaria en la formación de pactos de mayoría. En la rectificación del estado de ruina de una de las mejores señas de identidad de la cultura canaria contemporánea tuvo que aplicarse a fondo el presidente Fernando Clavijo, quien ha confiado la tarea a un político prudente y sereno como Isaac Castellano, actual consejero de Cultura del Gobierno autónomo. En el largo camino del retorno ya toca poner punto final a la congelación del presupuesto público. El Festival de Canarias no significa hoy gran cosa en la oferta invernal europea, pero puede y debe recuperar su prestigio en todos los foros y publicaciones culturales. Para conseguirlo, es fundamental no olvidar el nefasto patinazo de la convocatoria de saldo y liquidación perpetrada hace dos años.

Consejero y director dignos de confianza

El consejero Castellano ha acertado en la elección del nuevo director, Jorge Perdigón, otro perfil sereno concienzudo y sistemático, que goza de prestigio personal en el panorama europeo, además del aval que le otorgan las siete convocatorias del Festival de la isla de La Palma, por él organizadas y dirigidas. Perdigón tuvo que pechar en 2018 con los compromisos del equipo fracasado, y emitir sus señales de calidad en una parcela muy limitada. En el programa de 2019 ya reaparecen las hechuras anteriores a la crisis económica, con nombres de colectivos, directores y solistas que, según nos informan, han impactado significativamente en el retorno de los abonados más fieles.

Es un programa equilibrado y muy atractivo en el que el compromiso habitual de las dos orquestas de Canarias es secundado por formaciones de indiscutible prestigio y maestros de caché internacional. La Filarmónica Estatal de Hamburgo y la Filarmónica de San Petersburgo son apetecidas en cualquier espacio mundial. Junto a ellas y las canarias, la Filarmónica de Cámara de Bremen, la de Cadaqués y la de Minsk suman siete citas orquestales en el total de las once que ofrece el 35o Festival en las dos capitales insulares: una proporción similar a la de las grandes ediciones, que restaura la especialización sinfónica del evento desde su inicio en 1985.

De nuevo, ópera en concierto

Las cuatro citas restantes suman un recital a solo, dos conjuntos de cámara y un gran colectivo dedicado a la música histórica. Todos los gustos y afectos pueden sentirse contemplados en este programa.

Los directores de orquesta forman un equipo de gran interés por su fama, su juventud o sus propuestas. La Sinfónica de Tenerife estará hoy dirigida por su actual titular, Antonio Méndez, mallorquín de 34 años, en la recuperación de la modalidad de ópera en concierto que ha tenido manifestaciones memorables en el decurso del Festival. Nada menos que la brillante y exquisita Ariadna in Naxos de Richard Strauss ha sido la elegida. Su reducida plantilla orquestal no menoscaba la brillantez y virtuosismo de la instrumentación straussiana, atmósfera y decoración sonora de una partitura vocal de máxima exigencia. Serán tres famosos cantantes los intérpretes de los roles principales, dos de ellos habituales en elencos wagnerianos como son la soprano Ricarda Merbeth y el tenor Roberto Saccá en los roles de Ariadna y Baco, con una celebrada soprano de coloratura, Brenda Rae, en Zerbinetta.

La Filarmónica de Gran Canaria y el Coro Estatal Kauna, con el director titular Karel Mark Chichón, se comprometen en una obra monumental y muy amada: el Requiem de Verdi, con solistas tan aplaudidos como el tenor canario Celso Albelo, el barítono-bajo galés Bryn Terfel, la mezzo Marianna Pizzolato y soprano aún no anunciada. Nueva incursión en los grandes formatos que tanto gustan a Chichón, quien abrió la actual temporada de abono filarmónico con la Segunda Sinfonía de Mahler.

Nada menos que angloamericano de origen japonés Kent Nagano y el ruso Yuri Temirkanov, estrellas internacionales, vienen al frente de las orquestas de Hamburgo y San Petersburgo. El primero promete un Brahms para recordar (Concierto de violín y Cuarta Sinfonía); y el segundo dos standards consagrados como el Primer concierto para piano de Tchaikowski y la Segunda Sinfonía de Rachmaninov. Romanticismo ruso a tope.

Dirigida por el joven David Afkhan, actual titular de la Orquesta Nacional de España, la Filarmónica de Cámara de Bremen trae dos joyas de Mozart: el Concierto para clarinete (con la incomparable Sabine Meyer en el solo) y la grandiosa Sinfonía Júpiter, última del catálogo. Con la directora estonia de 46 años, Anu Tali, la Orquesta de Cadaqués trae las encantadoras Vistas al mar de Eduard Toldrá, el divino Cuarto Concierto para piano de Beethoven y la muy popular Sinfonía italiana de Mendelssohn.

Y la Orquesta de Minsk (Bielorrusia) anuncia obras de Arensky, Shostakovich , Grieg y estreno mundial de una de las dos obras encargada por el Festival al compositor, pianista y percusionista madrileño Carlos González.

Estrellas del piano y grandes solistas

Tres pianistas inmensos encabezan el plantel de solistas. La muy admirada portuguesa María Joao Pires, en su tournée de retirada de las salas de concierto del mundo entero, tocará obras de Mozart y Chopin, las dos columnas centrales de su repertorio.

La no menos grande argentina Martha Argerich vuelve en compañía del aplaudido Cuarteto Quiroga para tocar el formidable Quinteto con piano de Schumann, que completará programa con obras de Bach y estreno mundial de la obra encargada por el Festival a la compositora tinerfeña Cecilia Díaz Pestano, ganadora del Premio de Música María Orán de 2018.

Con sus 85 años y en plenitud de facultades tendremos al más internacional de los pianistas españoles, el extraordinario Joaquín Achúcarro, con una obra auténticamente “sagrada”, el Cuarto Concierto de Beethoven con la Orquesta de Cadaqués.

Y aún escucharemos a uno de los jóvenes virtuosos de la actualidad, el bostoniano de 23 años George Li, con el concierto de Tchaikovski y la Filarmónica de San Pretersburgo.

Conocida y siempre triunfadora en el Festival, la célebre clarinetista alemana Sabine Meyer tocará con la Orquesta de Bremen el Concierto para clarinete de Mozart, “capolavoro” del repertorio.

Y la veterana violinista alemana Veronica Eberle tocará el grandioso Concierto para violín de Brahns, con la Orquesta Filarmónica de Hamburgo.

Un plantel de auténtico lujo.

La música de cámara

A pesar del reducido numero de conciertos, Jorge Perdigón ha querido dar presencia a la música de cámara, siempre esencial en toda programación festivalera. Además del citado Cuarteto Quiroga, el más famoso de los españoles en activo, tendremos a un conjunto variable nacido en Canarias, el Quantum Ensemble, del que forman parte principal el compositor y pianista tinerfeño Gustavo Díaz Jerez y el clarinetista Cristo Barrios, ambos celebrados en todo España y otros países. A pesar de sus magníficas versiones de obras contemporáneas, han preferido traer al Festival un programa para todos los públicos: Quinteto de Dvorak, Sonata para violín y piano de Ravel y el Sexteto con clarinete de Aaron Copland.

Un colofón muy esperado

El undécimo y último concierto de esta edición festivalera nos trae, por primera vez en el Festival, a uno de los más grandes maestros europeos de la música antigua, el catalán Jordi Savall, con uno de sus grupos vocales e instrumentales: el espléndido Hesperion XXI. El programa no puede ser más incitante: Las rutas de la esclavitud (1444-1888), antología de más de cuatro siglos de música nacida en Europa, África y América entre las poblaciones que vivieron sus ritos, fiestas y penalidades sin conocer la libertad.

La programación lleva a las islas no capitalinas a algunos de estos conjuntos y, de manera exclusiva, al London Conchord Ensemble y la excelente Orquesta Barroca de Tenerife.

A la escala permitida por el presupuesto, el Festival Internacional de Música de Canarias vuelve a ser él mismo. El voto de confianza en Jorge Perdigón sigue vivo y en expectativa de que la generosidad de la Autonomía recupere también su medida y reitere la fama sin fronteras que la cultura de Canarias alcanzó con esta feliz iniciativa.

*Publicado en La Provincia

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