El machismo, la exposición y el Gobierno

Rosario Miranda //

El machismo, la exposición y el Gobierno

 A la acusación de que su obra era inmoral, Oscar Wilde respondió que, de ser malos sus libros, lo serían por estar mal escritos. Esta separación de planos, con la que Wilde indica que el arte se juzga desde criterios estéticos, viene a colación a propósito de la reacción suscitada por Pintura y poesía: la tradición canaria en el siglo XX, una exposición que, tras estrenarse en el TEA, Santa Cruz de Tenerife, no hará la gira prevista por el resto del Archipiélago.

La citada muestra fue criticada atendiendo, no a la calidad y pertinencia de las obras seleccionadas y a la calidad y pertinencia de las obras no seleccionadas, sino a la distribución por sexos de la autoría de las piezas expuestas. Desde el resultado de esta distribución, en nombre de la ley de igualdad y del peligro de que las niñas que la visiten se sientan rebajadas y despreciadas y los niños adquieran una perspectiva sexista de la cultura canaria, la exposición fue tachada de misógina, y de misóginos fueron acusados sus comisarios, en una carta dirigida al señor presidente del Gobierno de Canarias firmada por casi 25.000 personas, que añadieron a su disconformidad con “una manifestación machista financiada con dinero público” la exigencia de la suspensión de la exposición.

Y mientras en las redes sociales se calificaba de neomachistas a quienes discrepaban de los términos en que se cifraba el conflicto, o a quienes apuntaban que las niñas y los niños disfrutarían de las obras expuestas si nadie taponaba su sensibilidad con ideología, el Gobierno de Canarias decidió cancelar la exposición.

Esta cancelación priva de lo que muchos consideran una buena muestra a los habitantes de las islas en las que ha sido suspendida, que también han contribuido al dinero público con el que dicha muestra se ha montado. Con esta cancelación, además, el Gobierno canario ha validado no la crítica sino el linchamiento, no la reflexión sino el dogma, no el tratamiento serio de un problema real sino la censura de antes en nombre de los mandamientos de ahora.

La cancelación de esta exposición por el número de autoras que no incluye no es una victoria, es una sobredosis de la ideología por la que, por ejemplo, Alan Neil -en Tentaciones en El País del pasado 12 de octubre- critica Blade Runner 2019 como una película “heteronormativa” porque en ella “solo salen heteros y ningún gay, ni lesbiana, ni trans, ni queer”. Esta percepción de la realidad no es un avance de la mentalidad ni es una solución: es parte del enorme problema de referencias que tenemos en este momento de agitación de cimientos de la cultura, un problema grave que merece y necesita ser abordado de forma más inteligente que la clausura de una exposición de arte por orden gubernamental.

NOTA.- Publicado en La Provincia

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