Marrero Portugués y la frustrada iniciativa turística canaria

Islote de La Santa

Michel Jorge Millares  //

Mi última conversación con Juan Marrero Portugués fue el año pasado cuando buscaba datos para la introducción del libro que quiero publicar con las actas (inéditas) de la I Asamblea Provincial de Municipios Turísticos de la Provincia de Las Palmas, una actividad que tuvo lugar hace 50 años y en la que Marrero Portugués figura como autor de una de las ponencias presentadas. Él mismo me corrigió y me indicó que el apartado que le atribuyeron lo redactaron ‘sus’ “negros” o -en sus palabras- unos “rojos” que trabajaban para La Caja (que él presidía) en el Centro de Investigaciones y Estudios Sociales (CIES), y añadió que lo elaboraron Antonio González Viéitez y Óscar Bergasa, en quienes confió la elaboración de numerosos trabajos que aportaron luz a la realidad socioeconómica canaria.

El fallecimiento el miércoles pasado de Juan Marrero ha dejado este trabajo casi huérfano, al quedar vivo solamente una de las personas que participaron en las ponencias: Armando Curbelo Fuentes. Pero su importancia se mantiene por el plantel de personalidades que colaboraron en aquella iniciativa: Fernando Giménez, César Manrique, Juan del Río Ayala, Julio Molo, Manuel de la Peña… Bueno, por ahí va el trabajo a expensas de alguien que también crea que es interesante (importante) dar a conocer aquellos informes contextualizados medio siglo después.
Tras esta invitación que lanzo a quien pueda estar interesado en actuar como filántropo apoyando este libro, vuelvo a citar la figura de Marrero Portugués porque los obituarios realizados tras su fallecimiento han resaltado su papel en la política y en la entidad financiera con su gran desarrollo de la Obra Social ya aniquilada tras ser engullidas las cajas de ahorros por el negocio bancario. Sin embargo, a pesar de su trascendencia para la provincia, se ha olvidado o señalado de manera anecdótica su papel en el desarrollo turístico de las islas. Baste señalar que fue el impulsor de Promociones Turísticas Canarias (Protucasa), la primera sociedad Canaria y la primera del sector que cotizó en Bolsa. Un hecho que no debe caer en el olvido o en un segundo plano por su actividad política o la guerra que se desarrolló para desbancarlo de la todopoderosa Caja Insular de Ahorros.
Hablar de Protucasa es recordar varias de las iniciativas más destacadas en el desarrollo turístico de la provincia de Las Palmas. Fue el más serio intento de dotar al turismo isleño de un capital inversor canario que superara la etapa del rentismo y creará grandes equipamientos para un turismo de calidad frente al negocio cortoplacista que muchos especuladores y advenedizos impulsaron en la etapa de desmadre (consentido y enriquecedor para algunos ‘intermediarios’) que provocó el inicio del declive de Gran Canaria.
Promociones Turísticas Canarias SA (Protucasa) fue creada, como señalaba la publicidad de la entidad, bajo los auspicios de la Mancomunidad Interinsular de Cabildos de la Provincia y del Cabildo Insular de Gran Canaria. Protucasa fue fundada en 1966 y su capital social llegó a superar los 450 millones de pesetas. Tuvo más de dos mil accionistas, habiéndose reservado inicialmente la Caja Insular de Ahorros de Gran Canaria el sesenta por ciento del capital social. Protucasa tuvo una amplia base popular y su capital social se distribuyó con ayuda de créditos sin interés concedidos por la Caja de Ahorros para la adquisición de acciones. Fue el primer intento de capitalización de la inversión isleña (sin olvidar la frustrada creación del Banco de las Islas Canarias) y desde que las acciones de Protucasa se cotizaron en la Bolsa de Madrid se iniciaron los recelos frente al auge económico isleño. Era la primera empresa canaria y la primera empresa turística nacional que entraba a cotizarse en la Bolsa.
Entres sus logros cabe destacar en la Playa del Inglés, en el sur de Gran Canaria, la apertura del hotel que llevaba el nombre de la Sociedad, con 199 apartamentos de lujo, y el Restaurante ‘Lido’, que junto a su cocina internacional ofrecía la mejor vista de playa de Canarias. También en el sur de la isla, el Aparto-Residencia ‘Protucasa Maspalomas’, junto a la famosa playa de este nombre, que es un complejo turístico de 432 apartamentos. Un establecimiento de seiscientos apartamentos en El Veril (Playa del Inglés) y el proyecto ‘Protucasa Congress Hotel’, en esa misma playa.
Vehículos de catering.

En la ciudad de Las Palmas, gestionó un centenar de apartamentos de lujo, además de un hotel en explotación a lo que se iba a sumar otro hotel que se va a construir junto al aeropuerto (con este nombre) de la isla, donde contaba con el restaurante ‘La cabaña’.

En la isla de Lanzarote dispuso de emblemáticos establecimientos con el ‘Arrecife Gran Hotel’, un magnífico establecimiento de gran lujo (su decadencia, incendio y posterior rehabilitación son parte de los acontecimientos de la ciudad conejera), y el ‘Hotel Lancelot’, ambos en la capital, Arrecife. Además, puso en marcha la construcción de la ‘Urbanización la Santa’, villa de vacaciones ubicada en uno de los lugares más bellos de Lanzarote, pero con un clima poco acogedor (en comparación con otros puntos de la isla) y afectando a un islote singular por su naturaleza. Sin embargo, como establecimiento especializado en turismo deportivo ha encontrado su nicho de mercado.
El ‘Hotel Maxorata’ fue construido en una espléndida situación en la playa de Tarajalejo, en la isla de Fuerteventura. En esta misma playa se ofrecía otro complejo de Protucasa, la urbanización ‘Las Palmeras’, y en Fuerteventura hemos de citar el gran proyecto de un complejo turístico en la península de Jandía, con centros de vacaciones dotados de grandes zonas verdes y de esparcimiento en las cercanías de las fantásticas playas de aquel lugar.
La creación de una agencia de viajes ‘Viajes África’, de una empresa de catering -dirigida por Antonio Cruz Caballero, quien después sería figura fundamental en la creación y consolidación del Patronato de Turismo de Gran Canaria-, con el objetivo de dar servicio a las compañías aéreas, de las primeras en España, fueron las últimas apuestas de Protucasa. Tras su presentación en 1972, los efectos de la crisis del petróleo de 1973 y su tardío pero inevitable impacto sobre el turismo en Canarias, junto a la batalla por La Caja y la consiguiente caída de Marrero Portugués, se puso fin a la primera gran iniciativa canaria de desarrollo turístico…

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