Parque Nacional de Gran Canaria: a por un turismo con conciencia medioambiental

Míchel Jorge Millares  //

‘Libro Rojo’

Los Parques Nacionales que se encuentran en las Islas Canarias (un tercio de los existentes en el conjunto del Estado) son los que más turistas reciben en el conjunto de España, ranking liderado por el Parque Nacional del Teide con cerca de cinco millones de visitantes, lo que nos da la importancia que estos espacios tienen el el sector turístico y, sobre todo, en un tipo de turismo que interesa y que aprovecha su visita a las islas para el sol, la playa, el entretenimiento, el gasto en destino y un poco de educación ambiental (ver estadística de visitas a parques nacionales. Enlace al pdf del Ministerio). Porque si el Archipiélago recibió unos 14 millones de visitantes y los Parques Nacionales de Taburiente, Garajonay, Teide y Timanfaya tuvieron en 2017 unos 7,4 millones de visitas (la mitad de los que contabilizó el conjunto de toda España), imagínense si Gran Canaria contara con un Parque Nacional. Y no sólo por eso, sino porque esta isla cuenta con valores ecológicos singulares y únicos para tal declaración, al igual que la isla de Fuerteventura.

Casi cincuenta años después de que comenzara a hablarse de que Gran Canaria debería contar con un territorio que tuviera el máximo reconocimiento de protección, el Cabildo Insular retoma la iniciativa.

Propuesta PN de Pilancones

En los años setenta Gunther Kunkel lideró los trabajos promovidos por la Asociación Canaria para la Defensa de la Naturaleza (Ascan), el Cabildo y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) que dieron lugar a la publicación del ‘Inventario de los Recursos Naturales Renovables de la Provincia de Las Palmas’(1974). Se le conoce como el ‘Libro Rojo’ para la protección de la naturaleza de la provincia de Las Palmas y fue el primer trabajo riguroso de catalogación de los valores medioambientales del territorio isleño. Fundamental en posteriores elaboraciones de planes de protección (PEPEN de Gran Canaria) y leyes (Ley de Espacios Naturales de Canarias, LENAC y posteriores actualizaciones) en 1987.

En este trabajo del inolvidable Gunther Kunkel, se propone la creación de un Parque Nacional en Pilancones, terrenos de propiedad pública, que visto con perspectiva habría supuesto que Gran Canaria entrara en el ‘club’ selecto de territorios españoles con un espacio con el máximo nivel de reconocimiento y protección. Pero en esta isla no hemos valorado suficientemente lo verdaderamente importante, como sucedió con la frustrada iniciativa de declarar Vegueta Patrimonio de la Humanidad (ahí está La Laguna ostentando ése puesto…) y tantas otras iniciativas que ante el muro de la visión mercantilista se han truncado.

El ‘Libro Rojo’ recoge que “Mientras, durante las preparaciones y hacia la finalización del proyecto, por lo menos en vía de planificación, ICONA declaró la zona del Malpaís de Timanfaya incluyendo la famosa Montaña de Fuego, en Lanzarote, como ‘Parque Nacional de Timanfaya’, proyecto aprobado por el Gobierno Español. Pasos hacia un Parque Nacional en Gran Canaria (Pilancones) maduran y proyectos para reservas naturales en Fuerteventura y Gran Canaria se encuentran en estudio. Y tampoco debemos olvidar los esfuerzos de varias fuentes que estudian la posibilidad de creación de un Parque Marítimo/Terrestre en la misma zona”.

Este documento lanza la propuesta del “Parque Nacional de Pilancones”. Y la justifica señalando que es una “Zona de gran interés paisajístico, recreativo, geológico, arqueológico, botánico, zoológico, etc. – Extensión: 45 a 50 kilómetros cuadrados, aproximadamente. Situación: Centro-Sur de Gran Canaria, entre Cruz Grande, Chira, Chamoriscan, Ayagaure, Vicentillos, Fataga y las cercanías de San Bartolomé de Tirajana; excluido es la zona agrícola de Las Tederas. Mayor atracción o importancia: Pinar, con el pino (Pinus canariensis) mayor de la isla; formaciones rocosas; cementerio guanche; endemismos animales y vegetales; zonas poco exploradas; con cinco embalses en sus zonas marginales. Facilidades: Carreteras o pistas de acceso en casi toda la zona marginal; el “Parque”, además, está situado muy cerca de una ruta turística importante (Maspalomas – San Bartolomé), y la mayor parte de los terrenos bajo discusión pertenecen al Estado o agencias gubernamentales. – Notas más detalladas acerca del proyecto han sido presentadas al ICONA (Las Palmas) en Noviembre de 1973″. Ahí queda, para documentalistas e historiadores como otro gran fracaso de Gran Canaria: Descargue el libro de Memoria Digital de Canarias en archivo pdf de 72 MB.

La segunda intentona la lideraron desde el Cabildo grancanario a finales de los 80 los Carmelos, Artiles y Padrón, con una inmediata y amplia respuesta de vecinos de la cumbre que rechazaron la iniciativa. Ambos, ya fallecidos, manifestaron que erraron en la comunicación del proyecto. Pero los que se posicionaron en contra no han reconocido sus errores y su insolidaridad con la isla.

La diferencia con esta nueva iniciativa estriba en que, ahora, no afecta a territorios poblados (que no es un problema para la población, más bien les beneficia, pero así se evitan polémicas) y en su mayor parte se trata de suelo de propiedad pública(con el tiempo se han ido abandonando y vendiendo al único que puede estar interesado); Además, los terrenos que recoge el estudio del Parque Nacional son -en su totalidad- espacios ya protegidos, además, casi toda la superficie se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera, declarada por la Unesco. No es que estos niveles de protección no den prestigio y atractivo a la zona, pero no pueden compararse con el que produce un Parque Nacional y, sobre todo, la posible financiación estatal para su conservación, mejora, promoción y educación ambiental.

El Teide y Taburiente fueron los dos primeros Parques Nacionales declarados (1954) en las Islas Canarias. Posteriormente fue Timanfaya (1974) y Garajonay (1981). Ojalá podamos ver próximamente el Parque Nacional de Gran Canaria (además del de Fuerteventura, del Archipiélago Chinijo y el del Mar de las Calmas en El Hierro), lo que nos convertiría en una ‘potencia’ medioambiental indiscutible en el mundo.

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