El Cabildo de Gran Canaria presenta la restauración de la imagen de la Virgen de la Vega de Gáldar

La talla, de reducidas dimensiones, recupera su porte original tras los trabajos realizados por Inés Cambril durante los tres meses dedicados al delicado proceso  

En el interior de la imagen, realizada en la segunda mitad del siglo XVIII, han aparecido gran cantidad de documentos de la época vinculados a pleitos aduaneros, una bula papal o estudios de caligrafía

Las Palmas de Gran Canaria, 27 de febrero de 2016.- El consejero de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, Carlos Ruiz, acompañado por el alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, presentó en la Sala Sábor de las Casas Consistoriales de Gáldar, el resultado de la restauración acometida por la especialista Inés Cambril, en la imagen de la Virgen de la Vega. 

En el transcurso del acto, Carlos Ruiz facilitó detalles del singular hallazgo de unos antiguos documentos de papel conservados en muy mal estado, encontrados en el interior de la citada talla mientras Cambril llevaba a cabo la restauración,  que han sido entregados por el Cabildo al ayuntamiento galdense tras someterse a un proceso de restauración preventiva. La imagen quedará expuesta para la ciudadanía que desee contemplar el estado definitivo de la talla en la Sala Sábor, hasta la celebración de las Fiestas de la Virgen de la Vega que tendrán lugar en Gáldar el 11 y 12 de marzo.

Por su parte, el alcalde de la ciudad de Gáldar, Teodoro Sosa Monzón, agradeció al consejero de Cultura, el galdense Carlos Ruiz, la actuación llevada a cabo para recuperar una de las joyas del patrimonio artístico de este municipio que atesora en las Casas Consistoriales, y que cada año es venerada por los vecinos en la festividad de Nuestra Señora de La Encarnación. El alcalde señaló que para que los vecinos puedan disfrutar de esta recién restaurada imagen y comprobar el resultado final de dichos trabajos, la Virgen de la Vega permanecerá expuesta en la misma Sala Sabor hasta la celebración este año de las Fiestas los días 11 y 12 de marzo.

Conservada en una urna de cristal, la mencionada Virgen de la Vega –cuya autoría se desconoce- se trata de una pieza ejecutada en la segunda mitad del siglo XVIII, de reducidas dimensiones, cuya cara y manos están talladas en madera policromada, y su  vestimenta está realizada por telas estofadas, también policromadas. 

Los trabajos de restauración que han costado 4.250 euros han consistido en devolver a la imagen su estabilidad física y estética, con la finalidad de garantizar la perdurabilidad de su conjunto. Inés Cambril corrigió durante los tres meses de trabajo que duró el proceso, la degradación de los materiales constitutivos de esta talla y limpió la suciedad de su superficie, que había venido provocando el amarilleamiento de sus barnices originales.

La restauración también ha corregido las fracturas de la imagen ocasionadas por los movimientos de su manipulación, debido a su función procesional, al tiempo que se ha repuesto el dedo meñique de la mano izquierda que la Virgen de la Vega había perdido, así como recuperados los ropajes estofados a los que se ha devuelto su primigenio esplendor. Además se han tomado medidas preventivas para que a partir de ahora la imagen pueda ser manipulada en el instante de su extracción desde el interior de la urna acristalada en donde se conserva.

 

Singular hallazgo. Los documentos de papel fueron localizados en el interior de la Virgen de la Vega cuando la restauradora, con la finalidad de conocer el interior de esta imagen de paños encolados, procedió a retirar parte de la base de madera de su zona inferior. 

Inés Cambril comprobó entonces con sorpresa que alrededor de la estructura interna formada por tres listones de madera que se unían a la altura de la cintura de la virgen, diferentes documentos de papel doblados a modo de calzo entre la madera y las telas de lienzo encoladas, habían sido empleados para proporcionar los volúmenes de las vestiduras y el manto de la Virgen de la Vega. 

Tras la extracción de dichos documentos, el historiador Pedro Quintana estudió los mismos, determinando que el origen de la mayoría de ellos son fragmentos correspondientes a  pleitos aduaneros administrativos de la zona de Andalucía, estudios de caligrafía, fragmentos de una bula papal  y copia de un libro en latín. Quintana ha podido  anotar en el cotejo de estos papeles varias fechas: 1680, 1720, 1753 y otra de 1758, lo que aporta una prueba importante sobre la época de ejecución de la imagen que, como muy pronto, tuvo que realizarse el mismo año de la última fecha, o con posterioridad  a ella. Por tanto, los técnicos del Servicio de Restauración de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria, apuntan a que el periodo de ejecución se concreta en la segunda mitad del siglo XVIII. 

Por otro lado, los fragmentos aparecen cortados a modo de libretos que fueron usados por el escultor y/o policromador,  como libros de pan de oro y pan de plata, como se evidencia en algunos de ellos.

Los documentos encontrados en el interior de la talla fueron sometidos a un proceso de restauración en el mismo taller de la Consejería de Cultura que viene realizando la reintegración de los planos originales de Juan Negrín de la Guerra Civil Española.  Dicho tratamiento preventivo ha consistido en la eliminación de deformaciones, limpieza superficial y ubicación de cada uno de los fragmentos en sobres individuales de papel libre de ácido para su protección, con la finalidad de devolverlos al Ayuntamiento de Gáldar con todas las garantías en materia de conservación preventiva.  

La historia de la Virgen de la Vega. A finales del siglo XIX la citada talla de Nuestra Señora de la Encarnación o Virgen de la Vega, fue guardada envuelta en un saco en un alpendre por un particular, tras el desmantelamiento de la ermita en la que se encontraba, en la Cuesta de la Encarnación en la Vega Mayor de Gáldar, hasta que en el siglo XX se hace cargo de la misma Antonio Rosas, en ese momento alcalde de Gáldar, quien la traslada a las Casas Consistoriales en donde ha permanecido hasta la fecha. 

La imagen es sacada en procesión durante la Bajada de la Virgen de la Vega, una fiesta que comienza a celebrarse en el año 1994 para recordar la existencia de la ermita. La bajada es muy popular en Gáldar, donde los vecinos de la zona acompañan a la Virgen que sale desde las Casas Consistoriales, visitando la Cuesta de la Encarnación y entronizando la imagen en la zona de Huertas del Rey, mientras es acompañada de cantos populares. La fiesta culmina con una gran comida vecinal que se alarga hasta bien entrada la tarde.

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies