El guionista de cómics, José Miguel González Marcén, Onliyú y la dibujante, Laura Pérez Vernetti formaron parte de la plantilla de la revista El Jueves en los años ochenta, parte de los cuales coinciden con la época más intensa del movimiento underground de Barcelona. Por aquellos tiempos en Madrid también se estaba desarrollando otra corriente cultural bautizada como La Movida con la que había ciertas similitudes y diferencias. Por ejemplo, el guionista matiza que la corriente madrileña “era un movimiento más bien patrocinado por lo socialistas de aquel entonces, mientras que nosotros estábamos más politizados y éramos más salvajes”.
Pero “matices” a parte, artistas de ambas ciudades colaboraron “porque teníamos muchos puntos de encuentro”, recuerda que la capital catalana se adelantó un poco en el tiempo y hubo “bastante conexión” con Madrid a través de los dibujantes, Ceesepe y Max y la periodista Paloma Chamorro.
La dibujante Pérez Vernetti indica que bajo su punto de vista la principal diferencia es que el underground se situaba en el “extrañado” de la capital catalana y estaba relacionado con el mundo de la prostitución, las drogas. Además, se reivindicaba el underground nortamericano con personajes que eran perdedores, drogadictos, bailarinas de striptease,… “gente muy descarriada mientras que los de Madrid tenían un mayor aire de excelencia”.
La dibujante recuerda que en Barcelona “hubo auténticas ovejas negras dentro de todo el movimento de innovación de temas y lenguajes, un underground que también se mezclaba con una literatura de calidad, algo que estaba mucho más marcado por una vertiente gamberra”.
Sin embargo, de la movida madrileña “no podemos decir que fuera un movimiento gamberro, sino de innovación ochentera en el grafismo, en la ilustración, en la música… Aunque ambas corrientes comparten muchos aspectos en la misma década como la estética punk, de la música ochentera”, indica.


