El Teatro Pérez Galdós celebró ayer, en su Sala de Ensayos, una mesa redonda con motivo de la reposición de la producción del Teatro Pérez Galdós y unahoramenos, ‘Las bodas del Fígaro’, un encuentro, que sirvió para reflexionar sobre memoria histórica, y el pensamiento crítico. La cita fue conducida por la periodista Nayra Santana y contó con la participación del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres; la actriz, ayudante de dirección y parte fundamental en la creación del texto, Ruth Sánchez; y los intérpretes Mingo Ruano, Marta Viera y Rubén Darío.
El acto se enmarca en la celebración del programa ‘España en Libertad. 50 años’, impulsado por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática del Gobierno de España y la Delegación del Gobierno en Canarias, con más de 600 acciones en marcha en todo el país. Durante el encuentro se desgranó el complejo proceso de creación de la obra, producida por el Teatro Pérez Galdós y unhoramenos y dirigida por Mario Vega, que traslada la estructura clásica de Las bodas de Fígaro a la Gran Canaria de los años 60. La obra, concebida como una comedia ambientada en un cabaret, rescata una sociedad insular marcada por el silencio, la censura y el miedo, transformando el conflicto histórico en una herramienta de reflexión contemporánea.
Ángel Víctor Torres abrió su intervención evocando un texto de Federico García Lorca, recordando que todos los regímenes totalitarios han sido conscientes del poder y del peligro de la cultura. El ministro subrayó la importancia de la Ley de Memoria Democrática y destacó esta actuación reivindicando la necesidad de explicar a las nuevas generaciones qué significa perder la democracia: “A la democracia hay que mejorarla con más democracia”, apuntó.
Por su parte, Ruth Sánchez explicó que la propuesta nace de la necesidad de comprender el pasado para entender el presente: “Si no sabemos de dónde venimos, no sabemos dónde estamos”. La creadora detalló cómo los personajes, desde Angelito hasta María Luisa o Federico, representan realidades silenciadas: la represión política, los niños robados, el papel de la Iglesia, la Sección Femenina o el miedo instalado en las familias. Los actores profundizaron en la dimensión humana de sus personajes y en la importancia de evitar el panfleto, apostando por la comedia como vía para hacer más digerible una historia dura. “El dolor y las verdades con una sonrisa entran mejor”, señaló Marta Viera, destacando la buena acogida del público joven.
Durante la velada se reivindicó el teatro como espacio de catarsis y pensamiento crítico, donde público y escenario dialogan sin pantallas de por medio. ‘Las bodas del Fígaro’ continúa así su camino invitando a la reflexión colectiva sobre un pasado que no debe olvidarse.


