Pau Rausell y Tony Murphy participan en el informe La cultura como bien público mundial, esencial, básico y de primera necesidad


  • El próximo 13 de mayo, el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General de Derechos Culturales, presentará en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza el informe La cultura como bien público mundial, esencial, básico y de primera necesidad, una publicación coordinada por la Fundación Gabeiras que sitúa la cultura en el centro del debate sobre los derechos culturales y las políticas públicas. La asistencia al acto será mediante invitación y el evento podrá seguirse también en streaming.

El próximo 13 de mayo, el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General de Derechos Culturales, presentará en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza el informe La cultura como bien público mundial, esencial, básico y de primera necesidad, una publicación coordinada por la Fundación Gabeiras que sitúa la cultura en el centro del debate sobre los derechos culturales y las políticas públicas. La asistencia al acto será mediante invitación y el evento podrá seguirse también en streaming.

Entre las personas colaboradoras que han participado en este trabajo figuran Pau Rausell, de Econcult, y Tony Murphy, de Culturalink, junto a un grupo interdisciplinar de especialistas integrado, entre otros, por Alfons Martinell, Patricia Gabeiras, Roger Dedeu, Inmaculada González, José María Lasalle, Tere Badia, Ana Villarrolla, María Lorenzo, Belén Álvarez y Paula Ráez. La redacción del informe corresponde a Jesús Prieto de Pedro.

El documento parte de una constatación: en los últimos años se ha intensificado la circulación de expresiones que definen la cultura como “bien básico y de primera necesidad”, “bien público mundial” o “bien esencial”. El informe sostiene que esta evolución no debe quedarse en una formulación retórica, sino traducirse en instrumentos efectivos para garantizar los derechos culturales, desde su reconocimiento legal hasta su aplicación en las políticas públicas y en el funcionamiento cotidiano de las instituciones.

A lo largo de sus distintos capítulos, la publicación examina el significado de estos conceptos desde el derecho y la economía, analiza su encaje en el marco constitucional español y propone una lectura de la cultura como garantía objetiva de los derechos culturales. En esa línea, el texto defiende que considerar la cultura como bien público mundial supone reforzar su valor colectivo y su centralidad en la vida democrática, al tiempo que amplía el campo de acción de los organismos internacionales y de los Estados en su protección y provisión.

Entre sus principales recomendaciones, el informe propone impulsar un grupo de trabajo de ámbito estatal que avance en la delimitación conceptual y legislativa de nociones como “bien básico”, “bien de primera necesidad” y “bien esencial”; instar a la UNESCO a constituir un foro de expertos sobre la cultura como bien público mundial; e incorporar este debate a la agenda de Mondiacult 2025 en Barcelona. También plantea la elaboración de un Libro Blanco para una Ley del sistema público de cultura, con el objetivo de dotar de mayor solidez normativa a estos principios.

La participación de Pau Rausell y Tony Murphy en esta publicación refuerza la presencia de Econcult en un debate estratégico sobre el papel de la cultura en las sociedades contemporáneas: no solo como ámbito de creación y expresión, sino como un bien compartido, indispensable para la cohesión social, la construcción de comunidad y el ejercicio efectivo de los derechos culturales.

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