Carlos Giménez, historietista: “Sobre mi infancia he escrito tanto que ya no sé si mis recuerdos pertenecen a lo que viví o a lo que he contado que viví”


Por Noé Ramón //

Carlos Giménez acaba de cumplir 85 años y vive recluido en su casa, lo que considera la mejor decisión de su vida junto con la de dejar de fumar, sigue trabajando dentro de lo posible y tiene tendencia a recordar su vida “con más frecuencia de lo que debería”. Este autor es uno de los pocos a los que verdaderamente se le puede calificar de “leyenda” en el panorama del cómic nacional, aumentada aún más por su larga vida. De su mano surgió Paracuellos considerada la mejor novela gráfica española en la que relata parte de una niñez que resultó especialmente dura y marcada por los rigores de la postguerra y sus miserias. De ahí seguramente su éxito. El autor reflexiona con ironía y sin aparente nostalgia sobre el hecho de cumplir una edad considerable. “Me siento como un viejo de 85 años. Me muevo despacito como los camaleones, pero afortunadamente todavía puedo verme con los amigos y trabajar, es decir, escribir y dibujar,  lo que hace que mi vida todavía tenga interés”.


-Supongo que cumplir 85 años es un buen momento para reflexionar sobre su vida y que además habrá sacado más de una conclusión. 

-Como vivo solo y paso mucho tiempo conmigo mismo, suelo, con más frecuencia de la que quisiera, recordar muchos momentos de mí ya larga vida. Lo que más habitualmente viene a mi memoria son las cosas que hice mal o lo que pude haber hecho mejor. Lo malo es que la vida no te da una segunda oportunidad.


-Una infancia dura marcada por la ausencia de sus padres y su paso por Paracuellos donde residió durante un tiempo. ¿Cómo recuerda esa parte de su vida?

-Todo eso queda ya muy lejano, tan lejano que parece que ocurrió en otra vida o en la vida de otro. Sobre mi infancia ya he escrito tanto que cuando trato de recordarla ya no sé si mis recuerdos pertenecen a lo que viví o a lo que he contado que viví.


-¿Cómo explicaría lo que fue y significó el grupo La Florestaen el que trabajó junto con otros autores a finales de los sesenta?

-Fue una época de juventud en la que las emociones eran muy intensas. Para bien y para mal. Me alegro de haberla vivido pero no me gustaría volverlo a hacer otra vez. 


-Cuando se habla de usted se recuerda que participó en lo que se dio en llamar el boom del cómic adulto en España ¿Cómo deberíamos interpretarlo?

-Fue una época en que a la muerte del dictador se publicaron en España todos los tebeos y revistas de cómics extranjeros interesantes, que no se habían podido publicar antes por culpa de la censura. Y también, un momento en el que los dibujantes españoles pudimos publicar nuestras historias con más libertad, tocando temas que hasta ese momento habían estado prohibidos.


-Se le relaciona con la izquierda ¿Ha sobrevivido a la desilusión o más bien a enfrentarse a la realidad de lo que ha ocurrido con los partidos de esta ideología?

-Siempre he sido un hombre progresista, nunca me he desilusionado y siempre he vivido enfrentado a la realidad. Por eso, precisamente nunca me he desilusionado.


-¿Qué siente al ver que se repiten escenarios políticos a veces radicalizados?

-Pena. Me da pena ver como el pasado se olvida y como la extrema derecha vuelve a campar a sus anchas. Pero afortunadamente todavía hay más gente demócrata. El fascismo es hoy en todo el mundo como una moda perversa que siguen los desinformados y los incultos. Pero como todas las modas será pasajera.


Paracuellos está considerado por muchos críticos, especialistas y lectores como la mejor novela gráfica española. ¿A qué cree que se debe?

-Alguna cualidad debe de tener. No soy yo quien debe opinar sobre esto.


-Una carrera laboral marcada por las reivindicaciones. ¿Piensa que se hace justicia a ese legado? ¿Recomienda actuar de esa manera pese al riesgo de perder un trabajo?

-Cada autor debe afrontar la profesión como le parezca bien según su concepto del mundo, de la vida, de la sociedad, según su moral y según sus opciones. No creo que la prioridad deba ser el riesgo de perder o no el trabajo.


-¿Cómo definiría sus últimas obras y hacia dónde cree que avanza?

-Hago lo que puedo, dentro de mis menguantes facultades. Mi vista ya no es buena, mi pulso tampoco y mis dotes creativas creo que, como es lógico, van en retroceso. Aun así hago lo que puedo.


-¿Cómo ha cambiado su día a día en este tiempo?

-Hace muchos años que decidí no salir de casa. Creo que es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, junto a la de dejar de fumar. Afortunadamente todavía me quedan los cubalibres, el dibujo, la lectura y otras muchas cosas que puedo disfrutar sin salir de casa.

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