Miguel Robledo, historietista: “Tengo el defecto de que me aburro, por eso desde hace años procuro cambiar de registro y publicar con diferentes estilos”


Por Noé Ramón //

Miguel Robledo no sólo nació en Galicia sino que ejerce de gallego. De hecho la mayor parte de su carrera la ha desarrollado en esta comunidad autónoma de la que ha salido, profesionalmente en contadas ocasiones, por ejemplo en su obra de 2024, Territorio

Como suele ocurrir la pasión no se inventa ni improvisa de un día para otro, sino que al igual que la práctica totalidad de los autores, tiene su origen en sus primeros años de vida y en su caso toma forma cuando en el instituto hace fanzines para luego a expandirse como un universo con acento gallego. Ahora está metido de lleno en su labor como director de arte de la editorial Aira, donde ha trabajado, por ejemplo, ofreciendo su visión particular de personajes como Frankenstein y Drácula, con el sobreesfuerzo que implica dar una visión nueva y propia a títulos clásicos.


-Tus orígenes están en fanzine ¿Qué destacarías de este formato? ¿Cuáles son sus pros y sus contras? Al parecer tienes más libertad pero poca difusión.

-Lo bueno y lo malo es eso. Es como las bandas pequeñas que en cuanto fichan por una grande dejan de ser alternativas, pasan a ser otra cosa distinta. Para explicarlo se utiliza la analogía de tocar en una orquesta o en el garaje con un grupo de amigos. A veces está bien juntarse, hacer ruido y dar una salida más espontánea a lo que tienes dentro.


-Pero como persona que trabaja en una editorial supongo que estarás a favor de que los autores dejen la marginalidad y pasen al mainstream. Llegar al máximo de gente posible o al menos intentarlo. 

-Por supuesto, todos los grandes momentos de cualquier arte, tanto del cómic como de la música tienen lugar cuando llegas a más gente. Piensa que los principales clásicos americanos nacieron en la prensa, así que por ese lado no tengo ningún tipo de problema. Al contrario, me parece que lo ideal es poder vivir de lo que te gusta y hacerlo de una manera digna. 


-También has tenido varias incursiones en el mundo de la animación. A muchos autores les parece tedioso el proceso, creen que es muy complicado y además supone trabajar en equipo, a lo que al parecer no todos están acostumbrados. 

-Es trabajar de otra manera, sobre todo si estás en una producción grande y entonces tienes que contar con un equipo igual de grande. Es cierto que pierdes un poco la voz autora en beneficio de un producto colectivo, pero yo trabajé cinco años en animación y considero que fue la etapa en la que más aprendí a nivel profesional, vives experiencias muy muy positivas. Especialmente te gusta cuando ves a un personaje que salió de tu imaginación contextualizado, moviéndose y hablando, eso es algo difícil de expresar, si no estás metido en el mundillo no comprendes esa emoción. Te queda una sensación muy rara, la verdad. Es un subidón muy agradable.


-¿Y cómo explicarías tu proyecto editorial? 

-Soy director de arte, no participo en la empresa. Es una editorial que publica en gallego y también hay algún título traducido al castellano pero nuestro mercado principal es aquí en Galicia. Diría que tratamos de hacer unos libros lo más cuidados y mimados posible y de encontrar nuestro hueco.


-¿Cuál es el criterio que tienen a la hora de elegir publicar un trabajo?

-Hay un poco de todo. Tenemos libros que pagan otros libros otros que salen intentando que sean en Galicia algo parecido a un best seller en castellano. Y luego nos hemos arriesgado con gente que empieza y estamos publicando también algún cómic y una colección que se llama Clásicos Ilustrados que son títulos como Frankenstein o Drácula, que pude hacer yo y digamos que han sido los libros estrella que sacamos cada año. 


-Acabas de sacar uno sobre monstruos, e con una portada muy llamativa. Me ha gustado mucho.  

-El de monstruos fue una colección distinta, era de divulgación sobre un texto anónimo medieval traducido y anotado por Maite Jiménez y luego yo me encargué de la ilustración y la maquetación. 


-Es muy reciente, por lo visto. 

-Sí, salió hace un par de semanas.


-Algo significativo en tu carrera son los constantes cambios de estilos. ¿A qué se debe? ¿Es por adaptarte a cada guionista o porque te apetece?  

-Un poco de todo a la vez. Tengo el defecto de que me aburro de lo que hago y entonces procuro cambiar de registro, como llevo muchos años publicando, busco diferentes estilos porque cada historia implica un enfoque distinto para productos distintos. No se puede hacer lo mismo cuando ilustras un clásico de terror como Drácula que cuando hablas de otro personaje. Cambiar me parece algo positivo y me sirve como una especie de partida de cero aunque la base siempre es la misma. 


-¿Podrías decir cuántos estilos diferentes has hecho?

-Primero trabajé para el público infantil y creo que ahí ya he cubierto todo el rango y para adultos uso una visión más pictórica. Con Astiberri he sacado uno titulado Territorio que ha tenido una línea de color más o menos plana. Pero he hecho un poco de todo. 


-Tu primera incursión en el mercado español ha sido precisamente con Territorio.

-Sí lo hice con el guionista madrileño David Muñoz, es lo único que he sacado para el mercado español. Lo fui haciendo a ratos libres a lo largo de varios años. Antes había hecho alguna cosa suelta pero éste es mi primer álbum. 


-Creo que ahora tienes la intención de hacer otro trabajo para el mercado nacional.

-Sí, estamos con el mismo guionista y la obra está en proceso, lo que pasa es que también la hago a ratos libres, después de las cosas que son las que me dan de comer. Así que va a su ritmo, que es lento. 


-¿Trabajar sólo para el mercado gallego es rentable para una editorial?

-A ver, los números son más pequeños pero también cuentas con un público lector más fiel que es el que mantiene este tipo de apuestas.


-¿A qué tipo de encuentros relacionados con el mundo del cómic sueles acudir?

-Nosotros organizamos la feria Allariz Debuxado que ya va por la séptima edición que se centra en el mercado de la autoedición. Es decir hablamos de fanzines y de merchandising a las nuevas generaciones, algo que ahora vive una especie de boom a nivel gallego y supongo que a estatal también.


-¿Y a qué crees que se debe ese interés?

-Básicamente a que cada vez hay más ilustradores, empiezan antes y están más preparados, gracias a Dios. Aunque hay muchas cosas que mejorar tanto a nivel profesional como de industria y que deberían ir hacia arriba, la cantera de base creo que está mejor que nunca en cuanto a calidad y cantidad de gente joven haciendo cosas. 


-Pero los autores se quejan de que todavía es muy difícil publicar y además cobran muy poco.

-Sí, digamos que resulta muy complicado empezar y buscar tu sitio y tu nicho en el mercado. Ese es el proceso por el que hemos pasado todos con los fanzines, moviéndote en un pequeño círculo de colegas y luego intentar dar el salto profesional. Muchos de los que empezaron en los fanzines hace cinco o seis años ya tienen libros publicados en varios idiomas.


-¿Dirías que es más difícil empezar ahora o cuando tú lo hiciste?

-No sabría decir. Ya tengo unos años pero ahora se cuenta con una especie de fenómeno como es esa cosa llamada internet y las redes sociales que ha cambiado la ecuación. Para bien y para mal, porque a nivel difusión es algo impensable. Si cuando empezamos nos hubieran contado lo que se está viviendo ahora con internet diría que es un cuento de ciencia-ficción. 


-En el lado contrario resulta que son tantos los autores y propuestas que es difícil quedarse con una sola.  

-Cierto, el mercado está un poco saturado, los números son impresionantes. Intento de vez en cuando pisar las librerías y ver títulos pero ya he renunciado a estar al día, a veces encuentro obras que llevan publicadas desde hace años pero claro con tal vorágine y cantidad de títulos que salen han pasado desapercibidas. 


-De los temas que mayoritariamente se tratan ahora como es la memoria histórica o los más íntimos, personales sobre problemas familiares o de cada uno ¿Cuál es el que te parece más interesante? 

-El cómic autobiográfico ha vivido una especie de boom. Yo nunca he hecho nada de ese estilo pero bueno también es cierto que cualquier historia en la que te metas como autor siempre acaban saliendo cosas de ti, aunque no sea algo totalmente autobiográfico, se nota la huella.


-¿Y los de la memoria histórica te interesan?

-Sí, soy lector de esas obras y hay cosas muy interesantes. Está Maus de Art Spiegelman que es un retraso del holocausto nazi, fue la primera que se publicó en formato libro, ganó el Pulitzer y abrió ese camino. Pero hay un montón de títulos. 


-En tu caso ¿cómo recibiste el manga? A muchos autores les cogió con el pie cambiado. 

-Fue una explosión. Lo vivo en carne propia porque mi hija dibuja con un estilo que se podría decir que está muy cerca del manga. Hay un nivel de aceptación muy, muy grande entre la gente joven. Hay estilos de dibujantes europeos muy marcados por el manga. Incluso tengo entre mis autores de referencia a algunos japoneses. 


-Suelo preguntarles a los dibujantes cómo es su día a día y que siempre, lógicamente, depende del proyecto en el que estén trabajando en cada momento. 

-Sí, mi día a día es trabajar entre ocho y cinco horas, dependiendo del tipo de proyecto en el que esté metido o de que te venga algún trabajo u otro. Cuando llego a casa intento sacar la energía y tiempo para hacerle un hueco a algún proyecto personal lo que suele ser por la noche a última hora. La idea es intentar compaginar los dos tipos de facetas.

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