El arte y el exilio se entrelazan en Nina Roza, última película a competición del25FICLPGC


  • El largo de la cineasta Geneviève Dulude-De Celles, Oso de Plata al Mejor Guion en Berlín, opta a la Lady Harimaguada de Oro de la edición
  • Esta conmovedora reflexión sobre el desarraigo se proyecta este viernes 1 de mayo, a las 17:30 horas, con presentación del actor protagonista en la sala

La producción canadiense Nina Roza (2025, 104 min.) es el último título que competirá por la Lady Harimaguada de Oro de la vigésima quinta edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. La película, de la directora quebequense de Geneviève Dulude-De Celles, cuestiona con maestría el valor de aferrarse a los orígenes frente a renunciar a ellos en busca de una vida mejor.

El segundo largometraje de ficción de la escritora y cineasta Geneviève Dulude-De Celles, Oso de Plata al Mejor Guion en Berlín, está protagonizado por Galin Stoev en el papel de Mihail, un experto en arte de origen búlgaro, radicado en Canadá desde hace 30 año que vuelve a su país natal a certificar si la obra de una artista de 8 años de Bulgaria la pinta ella o no. Este viaje no solo es profesional, sino profundamente personal: le obliga a enfrentarse a su pasado y a las decisiones que tomó al emigrar. 

Stoev, director de teatro búlgaro-canadiense que debuta como actor en este largometraje a competición en la Sección Oficial del FICLPGC, ha mantenido un encuentro con los medios de comunicación al término del pase de prensa y, tras la proyección este viernes 1 de mayo, a las 17:30 horas en Cine Yelmo Las Arenas, charlará con el público que asista a este estreno en España que brinda la cita cinematográfica grancanaria.

“En realidad, no soy actor, sino director teatral. Caí en esta película por accidente”, dijo entre risas. La directora estaba buscando un actor que viviera en Francia, que supiera francés, pero que fuera de origen búlgaro y con una franja de edad muy determinada. Eso reducía bastante las posibilidades porque no hay tantos con esas características. Cuando la directora de casting contactó con él pensó que era una broma que le estaban gastando los actores del teatro de Toulouse que dirige. 

En cuanto al papel, “mi carácter y mi personalidad son diferentes al rol que interpreto, aunque es cierto que hay determinadas similitudes”. “Cuando vi por primera vez la película me sentí muy intimidado, porque me vi tan reflejado”, dijo, salvo que a diferencia del protagonista “yo sí vuelvo a menudo a Bulgaria, no tengo ningún problema con regresar a mi país de origen cada vez que puedo o que quiero”.

Concretamente, en Nina Roza, explicó Galin Stoev, lo que comienza como un encargo laboral pronto se transforma en un viaje personal que enfrenta a Mihail a su pasado, a sus raíces y a las decisiones que marcaron su vida. Un drama íntimo y profundamente humano que explora las complejidades de la identidad, la migración y el poder transformador del arte.

Con una puesta en escena sobria y una narrativa contenida, Dulude-De Celles, fiel a su estilo, construye un universo cinematográfico donde los silencios, las miradas y los espacios cobran un papel esencial. Es por ello que la interpretación de Stoev es conmovedora. Durante el rodaje, explicó el actor, “no quise mirar nada del material, si me estaban rodando en primer plano o no. Prefería no saberlo. Mi prioridad era ser auténtico ante la cámara y mantener esa concentración por largos periodos de tiempo”.

Nina Roza, trasladó Stoev después de contar varias anécdotas sobre el rodaje con las gemelas que interpretan el mismo papel de la niña en la cinta, “es una película que funciona y una manera de contar un relato muy eficaz, porque a través de una historia en particular, en realidad, está contando un argumento más universal”. “Es una historia universal”, recalcó, porque “hoy en día estamos viendo cómo muchas personas se están desplazando a través de los países y hay muchas migraciones. Esto se está produciendo, además, con un volumen de una intensidad nunca antes vista”.

Antes de finalizar el encuentro, quiso poner valor que esta película es canadiense, pero también es una coproducción con Italia, Bélgica y Bulgaria. “Este tipo de programas de cofinanciación nos abren un mundo entero de posibilidades y de riqueza en el tema de la realización de cine y de productos audiovisuales. Creo que es algo de lo que nos podríamos sentir muy orgullosos y que resulta prometedor, que tenemos no solo que promover, sino también conservar”, concluyó.

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