- El codirector artístico del Festival Internacional de Cuerda Pulsada Ciudad de La Laguna defiende una educación artística más sólida, reivindica el valor de la investigación musical y reflexiona sobre los retos culturales de una sociedad marcada por la inmediatez.
A pocos días de que concluya la tercera edición del Festival Internacional de Cuerda Pulsada Ciudad de La Laguna (FICUP), el guitarrista tinerfeño Luis Alejandro García, codirector artístico del citado evento junto a David Duque, asegura que “la música es una herramienta de transformación cultural y personal”, y sostiene que “muchos de los desafíos a los que hoy se enfrenta la música clásica no están ni en la programación ni en la comunicación, sino en la educación, que es donde comienza a construirse o a perderse, la relación de la sociedad con la cultura. Con una base educativa sólida es mucho más sencillo valorar, entender y respetar cualquier manifestación artística», explica. mucho antes de subir a un escenario.
El guitarrista internacional considera que la música clásica ha terminado adquiriendo una imagen de patrimonio lejano, casi museístico, desconectado de la vida cotidiana. “Mientras nombres como Bach, Mozart o Beethoven forman parte del imaginario colectivo, resulta mucho más difícil que el gran público pueda citar a un compositor vivo. Esa percepción contribuye a que muchas personas sientan que ese repertorio no les pertenece”.
Precisamente por ello, el FICUP nació con una vocación que trasciende la organización de conciertos. Aunque el festival reúne hasta el día 8 de julio en La Laguna a algunos de los principales especialistas internacionales en guitarra, timple y música antigua, García insiste en que el verdadero objetivo no es únicamente formar músicos profesionales. «Cuando educamos a los jóvenes en la música no debe ser necesariamente para crear futuros intérpretes, sino para desarrollar sensibilidad artística y valores que enriquecen a cualquier persona. Cultivar esa sensibilidad desde edades tempranas es también la mejor manera de formar al público del futuro”, señala.
Paciencia y continuidad
El músico reconoce que todavía existe una cierta distancia entre parte de la ciudadanía y propuestas culturales como las que ofrece el festival. «Muchas personas no asisten sencillamente porque no lo conciben. Parece que existen líneas rojas sobre disciplinas que no conocen. Cambiar esa realidad exige paciencia y continuidad. Es un trabajo sostenido en el tiempo.»
Además de concertista, Luis Alejandro García ha desarrollado una importante labor investigadora, una faceta que considera inseparable de la interpretación musical. A su juicio, los proyectos más interesantes son aquellos que nacen de una búsqueda rigurosa y de un propósito artístico claro, más allá de reproducir repertorios ya conocidos. «Cuando un proyecto surge de una investigación profunda aporta mucho más que un simple reciclaje de obras», señala. Lejos de entender investigación e interpretación como caminos separados, cree que hoy ambas disciplinas deberían caminar necesariamente juntas. Las posibilidades que ofrecen la tecnología y el acceso al conocimiento hacen, en su opinión, que ya no existan excusas para mantener esa distancia.
Frente a la cultura de la inmediatez
En una época dominada por las pantallas y el consumo rápido de contenidos, García no cree que el reto consista en convencer al público para asistir a un concierto de guitarra clásica. «La cuestión no es la guitarra clásica. Lo difícil hoy es sentarse una hora a hacer cualquier cosa con atención». Frente a esa realidad propone recuperar la curiosidad, la capacidad de escucha y el valor de la concentración. “Si tuviera que invitar a alguien a asistir por primera vez a un concierto, lo haría con una frase sencilla: Déjate sorprender. Ve sin prejuicios y abre tus oídos, tu mente y tu corazón.»
El músico reflexiona sobre las políticas culturales y cuestiona que el éxito de un proyecto dependa únicamente de la inversión económica. Considera que en ocasiones existe una sobreprogramación que responde más a la necesidad de ejecutar presupuestos que a una estrategia cultural coherente. Frente a ello, defiende modelos basados en la planificación, el criterio y la confianza en profesionales cualificados. En ese sentido, pone como ejemplo el apoyo recibido por el FICUP desde su nacimiento por parte del Ayuntamiento de La Laguna y la Fundación CajaCanarias, entidades que, asegura, han permitido desarrollar el proyecto con libertad y una visión a largo plazo.
García no reclama únicamente más financiación para iniciativas como el FICUP. Lo que pide es algo más complejo: “responsabilidad, formación y confianza en quienes trabajan desde el conocimiento del sector cultural. Cada vez creo más en las personas y menos en los entes. Muchas veces no hacen falta enormes inversiones, sino dar libertad a quienes pueden generar movimiento cultural.»
Ese es, probablemente, el espíritu que resume también la filosofía del Festival Internacional de Cuerda Pulsada Ciudad de La Laguna, que hasta el próximo día 8 de julio continúa reuniendo en distintos espacios de la ciudad a algunos de los principales intérpretes internacionales de la guitarra, el timple y la música antigua.


