La legión del K-pop da cuenta en ‘Gran Canaria Experience’ de su vigencia en Canarias


  • La comunidad k-popera que ensaya en plazas públicas de la isla sus sincronizadas coreografías lamenta la falta de espacios para practicar este género, que se ha convertido en un fenómeno global

El K-pop, nacido en los noventa como un género estrictamente coreano, se ha expandido hasta convertirse en un fenómeno global. Integrado como manifestación en la denominada ola coreana de la ‘hallyu’, un fenómeno cultural que con apoyo estatal engloba música, series, cine o cosmética, y que se estudia como paradigma del poder blando con el que el citado país consigue influencia y poderío internacional, cuenta también en Canarias con una legión de miles de seguidores de distintas edades, aunque fundamentalmente adolescentes.

En la víspera de la clausura del evento ‘Gran Canaria Experience’ celebrado en el Centro Comercial Alisios, su concurso de K-pop convocado en el programa reunió sobre su escenario principal a algunos de los componentes emergentes que en Gran Canaria practican este género.

Los orígenes noventeros fueron para Seo Taiji and Boys, luego TVXQ o Girls’ Generation. Con BTS llegó el salto fuera de Asia, que siguieron con éxito las Blackpink, Stray Kids, ATEEZ, New Jeans… Van por la quinta generación. Cada grupo tiene su ‘lightstick’, su estilo dentro del género, y sus fans, que en el K-pop son militantes y tienen nombre propio.


Industria idol coreana

Al concurso se presentaron doce concursantes en solitario y cinco grupos, cuyos integrantes rondaban desde los 16 a los 35 años. Además, el público que abarrotaba la plaza principal del centro comercial, disfrutó al inicio del espectáculo de cuatro exhibiciones protagonizadas por menores de 16 años. Más de 3.000 euros en premios se repartían en las distintas categorías que contemplaba la convocatoria del GCX’2026. Reconocidos por una estética integral cuya narrativa visual reunía desde provocadores y llamativos atuendos a sus enérgicas e ingenuas coreografías, pasando por cortes de pelo estratosféricos  y saturado maquillaje, los concursantes fueron desfilando con covers de canciones de poco más de cuatro minutos de duración de algunos de los grupos oficialmente creados dentro de la industria idol surcoreana, ante una animada multitud que aplaudía y gritaba activada por cada insinuante y llamativo ejercicio de movimiento milimétrico combinado de pies y manos. En la jerga del K-pop estos detalles se llaman charms, es decir, rasgos del carácter particular de cada integrante que se representan con distintos iconos.

En Canarias se celebran al año entre una decena y una docena de concursos similares al convocado en Alisios. La asociación asociada al consulado de la República de Corea en las islas, K-pop Canarias Kulture+, casi tiene más integrantes que el número de residentes del citado país en Canarias.  El septeto integrado por cinco chicas y dos chicos Invidia quizás sea la formación más puntera del K-pop que se practica en Canarias. Dos de sus integrantes, Guaci Domínguez y Sara Couros, se refieren a la vigencia de esta manifestación que empezaron ambas a practicar con 17 años conformando Insani, el primer grupo que abrió la senda en las islas. Ya con la nueva denominación han actuado con Invidia en festivales K-poperos en Madrid, Barcelona y Valencia.

Tiendas como The Quest Cómics, que ofrece a los adeptos cientos de álbumes de K-pop y novedades o Tu Rincón K-pop, un espacio enfocado en merchandising y la cosmética coreana, son solo dos comercios que operan en la isla, pero los aficionados se gastan de media unos 300 euros al mes de media para renovar su estilismo en conocidas plataformas de venta como Shein o en costureras que adaptan los diseños para confeccionar los vestuarios originales.

De 27 años, Guaci Domínguez, que trabaja como dependienta en un comercio, estima que “el nivel de creación del K-pop en Canarias es superior al de la península. Nos lo curramos mucho más y somos más creativos a la hora de plantear las introducciones. Los fines de semana podemos estar ensayando sesiones que van desde las 10:00 a las 20:00 horas”. Sara Couros, que es diseñadora gráfica y tiene 24 años, agrega que del K-pop “no se puede vivir. Lo que ganamos con Invidia lo invertimos en renovar vestuario, fundamentalmente. La k-popera canaria es una comunidad grande, con identidad propia, pero aún discriminada en espacios públicos”, relata. “Por ello hemos recibido burlas e incluso agresiones verbales. Pese a ello, la fuerza del K-pop en Canarias sigue creciendo, con carisma y resistencia: bailar es nuestra forma de expresarnos, aunque muchos aún no lo entiendan”, subraya la componente del septeto que en octubre estará en Vecindario participando en el Festival Kimchi.

El origen del grupo se remonta a 2019, aunque desde entonces ha ido mutando: Insanity, Solstice o Prisma, con los cuales alcanzaron numerosos premios convocados en Canarias y resultaron ganadores, durante tres años consecutivos, del concurso más importante, el Kpop World Festival. Se proclamaron ganadoras del K-Pop Championship en la Tenerife Lan Party de 2025 y participaron en la final del 14º Concurso K-Pop en España celebrado en Madrid en julio de este 2026.

Otros grupos del ecosistema del K-pop de Canarias con más seguidores son Ivy, Aenimga, Rhythm Max o The Witch3s.

Muchos de los practicantes del K-pop en la isla se encuentran con muchas dificultades para ensayar sus exigentes coreografías por falta de espacios adecuados. La mayoría lo hace en enclaves públicos en los que exista una superficie de espejo en los que puedan corregir las evoluciones de sus bailes y  sincronizar sus coreografías grupales, intentando molestar los menos posible a los vecinos. La plaza en la que se ubica el Castillo de Mata, propiedad del ayuntamiento capitalino, es uno de ellos, al igual que el llamado Parque de los Galgos de Schaman.

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