El museo TEA inaugura Mientras seamos salvajes, exposición con obra de más de ochenta creadores


  • La inauguración tendrá lugar este sábado (día 3), a las 12:00 horas, con las performances de Javier Estupiñán y Oumaima Manchit Laroussi

El museo TEA Tenerife Espacio de las Artes inaugura este sábado (día 3), a las 12:00 horas, Mientras seamos salvajes, una exposición colectiva que reúne obras, películas, fotografías, documentos y objetos de más de ochenta artistas y autores. El proyecto, comisariado por Alejandro Castañeda, Néstor Delgado, Katya García-Antón, Roberto Gil, Onda Corta (Joel Peláez y Narelys Hernández) y Sergio Rubira, parte de la oposición histórica entre civilización y barbarie para examinar cómo esta división ha servido, especialmente en contextos coloniales, para establecer jerarquías entre cuerpos, territorios, culturas y formas de conocimiento. Estas clasificaciones no operaron únicamente en el ámbito de la representación: acompañaron procesos materiales de conquista, apropiación territorial, explotación laboral, extracción y supresión o transformación de sistemas de conocimiento.

El acto inaugural, que es de entrada libre, comenzará a las 12:00 horas con la performance Fortunatae, a cargo de Javier Estupiñán, seguida a las 12:30 horas de la pieza Antes de que el susurro desaparezca, de Oumaima Manchit Laroussi.

La exposición, que podrá visitarse de manera gratuita hasta el 24 de enero de 2027, recorre distintos momentos y geografías relacionados por la expansión colonial europea. Europa, África, el Caribe y América Latina aparecen conectados a través de palabras, imágenes y sistemas de clasificación que han circulado durante siglos, aunque sus usos y significados hayan cambiado. Desde esta perspectiva, Canarias aparece no como una periferia de estas historias, sino como uno de los primeros laboratorios de la modernidad colonial y como un territorio históricamente entrelazado con África, Europa, el Caribe y América Latina. En lugar de seguir un relato cronológico, la muestra establece asociaciones entre materiales históricos y obras contemporáneas.

Mientras seamos salvajes no entiende lo salvaje o lo bárbaro como identidades naturales ni permanentes. Se pregunta por los procesos históricos mediante los cuales determinadas poblaciones fueron descritas como primitivas, atrasadas, irracionales o próximas a la naturaleza, mientras otras sociedades se atribuían la autoridad para definir qué significaban la civilización, el progreso o la cultura. También atiende a la manera en que esas imágenes han sido discutidas, transformadas o devueltas por quienes fueron situados al otro lado de la frontera.


Artistas presentes en la exposición

Sergio Acosta, Eileen Agar, Tarsila do Amaral, Diana Anselmo, Jesús Arencibia, Otto Auer, Colectivo Ayllú, Ernesto Baena Jover, Sammy Baloji, Yto Barrada, David Baute, Tiago Carneiro da

Cunha, Roger Casement, Teresa Correa, Minerva Cuevas, Luis Diego Cuscoy, Raven Chacon, Ali Cherri, Maya Deren, Tahíche Díaz, Dias & Riedweg, Alfred Diston, Lucía Dorta, Margaret D’Este, Patricia Esquivias, Shabely Estévez, Javier Estupiñán, Álvaro Fariña, Coco Fusco, Sandra Gamarra, Tony Gallardo, Guillermo Gómez-Peña, Jorge González, Pedro de Guezala, Philippe Haas, Paula Heredia, Martin Herzberg, Susan Hiller, Héctor Hyppolite, Mrs. R. M. King, Abdoulaye Konaté, Wifredo Lam, Richard Leacock, Lecuona y Hernández, Lehnert & Landrock, Talles Lopes, Rogelio López Cuenca, Miró Mainou, César Manrique, Néstor Martín-Fernández de la Torre, Claudia Martínez Garay, Carla Marzán, Ana Mendieta, Jane Millares, Manolo Millares, Kent Monkman, Felo Monzón, Manuel Montes, María Belén Morales, Carlos Motta, Nicolás Müller, José Otero, Eliazar Ortiz, Daniela Ortiz, Alejandro Ossuna Saviñón, Lena Peñate, José Antonio Pérez Cruz, La Chola Poblete, Man Ray, Rosângela Rennó, José Alejandro Restrepo, Gumersindo Robayna, Rosario Miranda, Miguel Rubio Tapia, José Ruiz, Miriam Inez da Silva, Olivia Stone, Lía Tavío, Colectivo Tizintizwa, Leonardo Torriani y Diego Vites.


Canarias y la formación del mundo colonial

Canarias constituye uno de los puntos de partida del proyecto. La incorporación del archipiélago a las coronas europeas formó parte de los primeros procesos de expansión colonial moderna. La conquista, la extensión del cristianismo, la apropiación del territorio y la explotación de los cuerpos que lo habitaban permiten relacionar la historia de las islas con transformaciones que posteriormente adquirirían una dimensión mucho mayor en el África continental, América y el Caribe. Las economías de plantación, los sistemas de control territorial y las formas de explotación y producción orientadas a la exportación ensayadas tempranamente en las islas permiten asimismo situar Canarias dentro de la formación de un mundo colonial que se expandió por el Atlántico.

Esta perspectiva permite también reinscribir Canarias en un campo afroatlántico, recuperando sus profundas conexiones históricas con el norte de África y el origen amazigh de sus primeros habitantes conocidos, junto a las posteriores rutas coloniales que enlazaron las islas con el Caribe y América Latina. La exposición no equipara experiencias históricas distintas, sino que observa las relaciones, las continuidades y también las diferencias entre procesos de conquista, explotación y representación desarrollados en distintos territorios.

El pensamiento del antropólogo canario Fernando Estévez proporciona una de las claves de este recorrido. Sus investigaciones analizaron la construcción histórica de dos figuras fundamentales en los relatos sobre la identidad insular: el guanche y el mago.

El guanche, el indígena canario, pasó de ser representado como salvaje a convertirse progresivamente en un antepasado idealizado. El mago, nombre dado históricamente al trabajador del campo en las islas, ocupó el escalón más bajo del orden social, a pesar de ser incorporado a las representaciones folclóricas idealizadas de la cultura popular. En ambos casos, unas imágenes que acabaron pareciendo naturales ocultaron el proceso histórico que las había producido.

La exposición cuestiona asimismo la idea de la “extinción” guanche como un relato cerrado. Frente a las narrativas de desaparición, atiende a continuidades fragmentadas, encarnadas y transformadas -en las prácticas materiales y religiosas, los imaginarios rurales, los cuerpos, los lenguajes y las relaciones con el territorio- que permiten pensar aquello presentado históricamente como ausencia también como una presencia reprimida, reducida, desplazada o reconfigurada.

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