Ana Maia, ilustradora, “La acuarela es terapéutica, te hace frenar el ritmo y concentrarte en el aquí y ahora”


Por Noé Ramón //

La ilustradora tinerfeña, Ana Maia confiesa tener la sensación de que ha aprovechado muy bien sus 34 años de vida en los que ha transitado desde el periodismo al dibujo o desde los mercados underground de Madrid a hacer por encargo acuarelas de bodas. Su vida ha discurrido entre el collage, acuarelas, los talleres y el vestuario de cine y series, para llegar a la actualidad en la que confiesa sentirse atascada en una crisis creativa que, según atisba, sólo resolverá si vuelve a lo esencial: crear, encontrar gente y disfrutar del proceso.


-Si tuvieras que hacer un resumen de tu vida ¿Cuál sería?  

-Pues diría que soy de Tenerife y tengo treinta y cuatro años en los que me han pasado muchas cosas. Desconozco qué ocurrirá de aquí en adelante, pero sí tengo la sensación de haber aprovechado bastante el tiempo.


-¿Crees que como ilustradora es necesario estudiar y formarse?

-Estudié Periodismo en la Universidad de La Laguna, luego me fui a Madrid para terminar la carrera y no lo conseguí, entonces volví en 2018, la retomé y acabé aquí. Mi trabajo de fin de grado fue sobre el álbum ilustrado en Canarias, porque para entonces ya había hecho ilustración y me pareció una cuestión interesante. Pienso que la formación, sea más o menos reglada, siempre viene bien y es importantísima.


-Supongo que has dibujado toda tu vida. 

-Cuando hacía periodismo, los primeros años me aburría mucho en clase, me pasaba todo el tiempo dibujando, lo que en realidad he hecho toda mi vida, desde que tengo uso de razón: dibujar y dibujar.  Mientras estaba en segundo y tercero de carrera también hice el ciclo de Estilismo e Indumentaria en la Escuela de Arte y además siempre me ha gustado la fotografía.


-¿Cómo recuerdas los años que estuviste en Madrid? 

-Fue la época en la que más me permití explorar, dibujar y pintar, seguramente por estar lejos de la Isla y de mi entorno más cercano. Ahí arranqué con un estilo bastante específico de ilustraciones, muy amateur, de manera que cuando volví a estudiar ilustración me di cuenta de que tenía mucho por aprender.  Llevaba años pintando y trabajando con acuarela, y hubo gente que me preguntó: “¿Pero cómo vas a estudiar ilustración si tú ya ilustras?” Ahora me alegro de haberlo hecho. Entonces mi seudónimo era, Miss  Bows, que quiere decir Señorita Lazos, porque cuando tenía diecisiete o dieciocho años usaba muchos lazos en mi ropa y en el pelo, y una amiga me llamaba así. Empecé a ilustrar y a vender en Madrid, en mercadillos, en concreto en La Tabacalera, una antigua fábrica autogestionada por artistas.  Los domingos se hacía un mercado y yo iba con el tendedero del piso compartido en el que vivía y me instalaba allí. Todo era muy underground. Al principio pintaba las ilustraciones de una a una, en formato marcapáginas y pequeñas postales que siempre gustaron y tuvieron buena acogida. Después participé en mercados más grandes: Nómada Market, Molly Market o en el Colegio de Arquitectos de Madrid. Para mí lo importante ha sido estar a pie de calle, llevar las ilustraciones al público y conocer de primera mano sus reacciones, el feedback. Echo un poco de menos esa época, porque ahora voy a menos encuentros y el tipo de ilustración que hacía entonces era más divertido, más ocurrente, jugaba con las frases y el lenguaje. También estuve un verano en Inglaterra trabajando en una fábrica.


-¿Y después de terminar los cursos de ilustración qué hiciste?  

-Pedí una beca Erasmus y me la concedieron. Estuve tres meses con una diseñadora gráfica freelance, belga, que vivía en Italia. Hacíamos informes anuales para empresas que recibían ayudas de la Unión Europea (UE). Terminé ilustración en 2020 y no hice prácticas como tal, por eso pedí la beca, para tener experiencia profesional, aunque si volviera atrás, quizá habría elegido algo más relacionado con el sector editorial.


-Al referirte a tu trabajo hablas mucho de acuarela y collage como tus técnicas preferidas. ¿Cuál es el motivo? 

-Trabajo con acuarela desde hace muchos años, pero mejoré un montón con la técnica después de estudiar ilustración. Tuve una profesora en segundo, Carmen Muruve, que fue excelente. Ella es de Sevilla y ya está jubilada pero durante muchos años impartió clase en la Escuela de Arte y también ha publicado un libro con Ediciones Idea. Carmen trabaja muy bien la acuarela, siempre que puedo hablo de ella porque creo que debería ser más conocida. Hago collage desde el año 2020, cuando empecé a participar en las convocatorias de Merkarte, del Cabildo, y la verdad es que disfruto mucho con ese lenguaje. Empecé con una paleta muy oscura combinada con palabras mecanografiadas, porque la máquina de escribir me acompaña desde hace años. Me gusta el collage porque te permite darle tiempo a la obra, a veces los recortes se unen de forma casi azarosa encima de la mesa. Es una técnica que me permite observar y jugar. No tengo formación en coaching, pero para mí la acuarela es terapéutica, porque te hace parar el ritmo y concentrarte en el aquí y ahora y eso mismo me ocurre con la cerámica, tejer, hacer punto… Todo lo que implique usar las manos nos trae al presente y a la calma, por eso he llegado a la conclusión de que es importante sostener algo que no sea un teléfono.


-¿En qué momento creativo dirías que estás ahora?  

-Me pillas en un momento de crisis artística. Salí hace seis años del ciclo de ilustración y lo único que he publicado desde entonces es material que me auto edité yo misma. No me he centrado en editoriales, hacer portadas de libros, ni en álbumes, por eso ahora siento que es el momento de parar otros proyectos y retomar esa faceta. Creo que es algo que persigue a la mente del artista: seguir creando, probando, innovando, al menos en mi caso hay mucho inconformismo con el trabajo, con querer ir siempre un paso más allá.


-¿Has conseguido vivir solo de la ilustración?  

-Ahora mismo la ilustración es mi actividad principal pero también trabajo en vestuario de cine o series. En las islas hay mucho movimiento de rodajes por los beneficios fiscales que tenemos, así que desde 2020 he tenido la suerte de trabajar en proyectos potentes como Foundation, de Apple TV, en El Señor de los Anillos y actualmente estoy de refuerzo en una serie catalana. 


-¿En qué se diferencia un trabajo de otro?

-El de ilustradora es muy solitario, implica estar en tu estudio, en tu mesa, creando contigo misma, mientras que cuando hago vestuario formo parte de un equipo y a veces lo agradezco, porque es el momento de socializar. Con la ilustración hago piezas de botánica y postales, productos de papelería y las bodas, lo que yo denomino la acuarela en vivo, con la que ya llevo tres años. Me desplazo a bodas y encuentros, tomo una fotografía y luego realizo una acuarela que es como un obsequio para los invitados. También el año pasado estuve en la Semana de la Moda Cálida.


Igualmente desarrollas una labor didáctica impartiendo diversos talleres.

-Sí, cuando volví de Madrid en 2018 noté que aquí faltaban talleres, por lo que a finales de 2019 empecé uno de iniciación a la acuarela, al que vinieron cuatro personas. Luego en febrero de 2020, antes del confinamiento, alquilé una sala en Santa Cruz y se apuntaron siete, así que vi como poco a poco había cada vez más interés. Con Floreciendo, montamos talleres de acuarela botánica con flores reales y después ayuntamientos y entidades me empezaron a llamar, así que ya he hecho talleres de postales de viaje, botánica canaria, de comida, para Cultiv-arte… hasta los últimos que han tenido como eje central el bienestar. 


-Participaste en 2021 en la primera edición de Ilustradoras & Ilustradas de la Fundación Canaria Cine + Cómics. 

-Sí, me encantó participar, lo que pasa es que luego no he repetido por una mezcla de dejadez mía, de no conocer las bases y saber si te puedes presentar más veces y también para que participen más personas. La verdad es que me gustaría repetir.


-¿Te planteas hacer cómics en algún momento? 

-Seriamente no lo he pensado. Me gusta el papel y tengo ganas de volver a él, pero no me he planteado hacer un cómic. Ahora mismo estoy más enfocada en generar encuentros, no busco que mi nombre esté en una portada y la mayor parte de las decisiones que he tomado han sido buscando crear y expresar creatividad.   Alguna vez he hecho alguna viñeta para Instagram, para contarme cosas, pero no he trabajado el formato página. Estoy en un momento de cuestionarlo todo, quiero encontrarme y encontrar gente a través de la acuarela y las técnicas, generar grupos y sinergias relacionadas con la ilustración, con la ciudad, con el urban sketch… Por ahí van mis pensamientos ahora mismo.


-Para acabar y resumiendo ¿Cómo definirías lo que significa para ti la ilustración?

-Para mí la ilustración, al igual que todas las técnicas artísticas, es un medio para expresar lo vivido. En estos momentos echo de menos sentirme tan libre como cuando vivía en Madrid, seguramente por estar ahora en un entorno más familiar como es la Isla.  Lo que sí tengo claro es que mi trabajo no va de buscar que mi nombre aparezca en una portada, sino de seguir explorando, divertirme y entendiéndome a través del arte.

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