- El 25.º Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria ha entregado el galardón honorífico a uno de los nombres clave del cine contemporáneo: el mismo autor que ganó en 2016 el premio a la Mejor Película con Kaili Blues y cuya obra sería objeto de admiración y análisis en los grandes festivales del mundo
Solo con sus primeros largometrajes quedó confirmada la proyección internacional de Bi Gan, un nombre que despuntaría antes en los grandes festivales del planeta que en su propio territorio. Kaili Blues (2015) lo convirtió en el ‘Mejor Director Emergente’ de Locarno, un debut que lo situó en el punto de mira de la crítica internacional y de los programadores del mundo, entre otros, los del Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria que apostaron por el estreno del título en España, una decisión que fue valorada por el jurado de 2016 al concederle el premio más notorio de su palmarés, la Lady Harimaguada de Oro a la ‘Mejor Película’.
El recuerdo de este episodio se mantiene vivo en la memoria del cineasta nacido en 1989 en Kaili, en la prefectura Qiandongnan de la provincia de Guizhou. De hecho, en las palabras que dedicó al certamen y a su público en la tarde en que recibió otra destacada Lady, la honorífica, justo una década después de hacerse con la estatuilla inspirada en la obra de Martín Chirino, señaló que el premio de Las Palmas de Gran Canaria le aportó solvencia económica para afrontar su siguiente película, Largo viaje hacia la noche (2018), una de las mejores películas chinas de todos los tiempos según rankings oficiales.
Con estos dos largos, el crédito de Bi Gan dejó de ser un pronóstico para pasar a ser una certeza. Su cine, de hecho, es imprescindible en la programación contemporánea. El reconocimiento, para Luis Miranda, “era una asignatura pendiente”, considerando que es “un hito” como cineasta con una filmografía que representa “el estado del arte”.
Hipnótico, sensorial, laberíntico y personal, Bi Gan se rige por un código propio pleno de posibilidades expresivas. La forma en que involucra a la audiencia se certifica en proyecciones que muestran salas completas. Algo que volvió a vivirse en la tarde en la que el Festival grancanario le entregó la Lady Harimaguada de Honor y estrenó en Canarias su último filme, Resurrection (2025).
Los tres trabajos se integran en el programa, tres obras maestras que se acompañan de cortometrajes filmados por el que es considerado figura imprescindible de la nueva generación de directores.
Secret Goldfish (2016, 1 min.), A Short Story (2022, 15 min.) y The Poet and The Singer (2012, 22 min.) acompañan las proyecciones de Resurrection, Largo viaje hacia la noche y Kaili Blues, respectivamente. Todo ello dentro del ciclo «Bi Gan Blues» que también incluye Primavera en un pequeño pueblo, de Fei Mu (China, 1948, 93 min.) y The World de Jia Zhangke (China, Japón, Francia, 2004, 143 min.), dos títulos que él ha incluido como carta blanca en el ciclo dedicado a su talento. Curiosamente, el segundo de ellos no solo fue parte del Festival de Las Palmas de Gran Canaria, sino que también ganó el premio a la Mejor Película (2005) y su autor sería reconocido con el premio honorífico del décimo aniversario de la cita cinematográfica.
De ello han tenido ocasión de conversar el cineasta y el director del Festival, Luis Miranda. De esto y de otros asuntos trataron en el encuentro que Bi Gan mantuvo con los medios.
La memoria, la relación entre la historia del cine y la historia, el papel que juega el abrumador uso de recursos expresivos que lo sitúan en la cúspide de la originalidad y exquisitez formal fueron algunos de los temas planteados.
Desde ayer, su obra está en las salas de Cine Yelmo Las Arenas. Las presentaciones del director y el debate con el público al término forman parte de la excepcional experiencia que solo aportan los festivales. Ya solo resta seguir viendo las salas llenas en las citas que devuelven a la gran pantalla estas singularidades que viajan en algunos casos a una particular visión de su Kaili natal. En Kaili Blues se encuentran dos doctores, uno ha de desplazarse para buscar a un sobrino abandonado afrontando una ruta que lo lleva a un universo misterioso; en la segunda, Largo viaje hacia la noche, el trayecto es a la inversa: el regreso a Kaili de quien huyó en su día y ahora emprende la búsqueda de la imagen de una mujer del pasado.
El Premio Especial del Jurado de Cannes, Resurrection, propone una travesía casi introspectiva: como explica la sinopsis lleva al espectador a un mundo donde la humanidad ha perdido la capacidad de soñar, pero una criatura sigue fascinada por las ilusiones que se desvanecen del mundo onírico.
De hecho, buena parte de la conversación trató sobre el título que llega a la cartelera española esta semana, una fascinante ensoñación que recorre en cinco relatos, cada uno conectado con un género cinematográfico, el cine del siglo XX y que culmina con un impactante plano secuencia de cuarenta minutos.
Esta resurrección poco se aproxima al sentido del título original que traducido viene a decir algo así como “Épocas salvajes”, sin embargo, al ser interrogado, Bi Gan aclaró que para él son “diferentes oportunidades de expresarse”: “el chino expresa la duración de un siglo de historias salvajes y el internacional conecta con la profundidad del tiempo, la espiritualidad, el sueño, la memoria, conceptos abstractos, de tal forma que cada uno funciona como marcador”.
Para el realizador, “a parte de la historia oficial, hay otra parte de la historia que pertenece al conjunto de subconsciencias que forman parte de un lugar en una época”, mediante la historia del cine ahonda en estas cuestiones colectivas. Un ejemplo, el último capítulo, incertidumbre ante el cambio del milenio y de cómo enfrentarse a las tecnologías, una inquietud que se vivió de forma global.
Esta forma de aproximarse a lo desconocido, en función de lo desvelado, planea sobre su próximo proyecto, en sus ideas ronda abordar “la ilusión de la ilusión y la irrupción de las inteligencias artificiales”.


