“Estamos hasta los mismísimos del coronavirus; ahora no es el momento de dedicarle una canción”


·        El día 4 de septiembre, a las 20:00 horas, ofrece un concierto ‘online’ en el marco de la iniciativa ‘Patios Encantados’ de la Casa-Museo León y Castillo de Telde

Ante la complicada tarea de describir a Arístides Moreno, mejor que lo haga él mismo: ente corpóreo no identificado que se desplaza a casi la velocidad de la luz y a través del espacio-tiempo. Así que, aceptando su reto a la teoría de la relatividad, no nos resulta inverosímil imaginarlo compartiendo escena con Aristófanes, padre de la comedia griega, que, como él, la entendía como procesión festiva con canto y baile. 

La trayectoria del músico grancanario, quien recuerda a veces a un Quijote atlántico, una mezcla entre Bob Marley, Kiko Veneno y Albert Pla destilado en la ultraperiferia, ha sido de todo menos normal.

Considerado por los críticos como uno de los artistas más destacados del pop español de los últimos años, respetado y querido por el público, sus canciones no son solo composiciones bailables, con estribillos y melodías pegadizas. Sus letras remiten tanto a un contexto isleño, para las que hay que tener cierta información previa si se quieren entender en su totalidad, como al universal. Inventando términos y personajes que han calado en el lenguaje popular, como el ‘horcón boy’ o el corsario de la biosferasuma cinco discos y amenaza con el lanzamiento de un nuevo trabajo el próximo año.

Tras su prematura retirada de los escenarios en 2017, decide volver cuando más complicado está el panorama musical, en plena pandemia. Tras cuatro conciertos con la 101 Grass Band, tuvo que echar el freno por el coronavirus. Aunque la circunstancias y estadísticas no nos permiten aventurar si podremos verlo de nuevo en vivo y en directo en los próximos conciertos que tenía programado en Tenerife y La Gomera, sí podemos asegurar que el día 4 de septiembre, a las 20:00 horas, actúa en la versión ‘online’ de la iniciativa ‘Patios Encantados’ que impulsa la Casa-Museo León y Castillo de Telde, centro dependiente de la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario.

Arístides Moreno.  Cuando trabajas con público, con gente, pues es difícil. Yo siempre he dicho que soy más de conciertos que de discos, aunque cuando grabamos yo traté de implicar a los que estaban allí, porque la energía se transforma y llega, aunque sea a través de las pantallas.

¿Cómo lo llevas?

A.M. Bueno, yo procuro llevarlo bien todo. Lo de las normas lo llevo fatal, sobre todo cuando hay incoherencias en las órdenes o los que ordenan son incoherentes. En algunas cosas te entran ganas de ser desobediente, aunque uno tiene responsabilidad social y personal y yo siempre en espacios cerrados o distancias cortas procuro tener la mascarilla puesta.

¿Qué es lo que chirría?

A.M. Yo creo que los gobernantes o no saben bien qué es lo que están haciendo o lo saben tan bien que hacen lo que les da la gana. Nos hemos olvidado de para qué era el confinamiento y eso ha pasado a un quintuagésimo plano. Cuanto más PCR se hacen, peor es… Estos son reflexiones personales, no opiniones. El cuidado debe depender de cada uno, como cuando hablo del metro y medio del campo electromagnético. Ahora mismo mis restricciones son básicas, por respeto hacia otras personas.

¿Qué hacemos con los miedos?

A.M. El miedo es libre y el principal es a morirse, pero la gente no se da cuenta que todos nos vamos a morir. ¿Qué podemos hacer? Pues procurar comunicarlo, comunique su miedo, y así lo vamos disipando. Yo siempre digo: mal de muchos, remedio de todos. Cuando tienes demasiada información el sistema nervioso se bloquea y te das cuenta de que no es real. Hay gente que te dice, “esto es para evitar accidentes”, no, pero mira los accidentes son inevitables, si no, no serían accidentes. Es como alguna publicidad, la misma técnica.  Es evidente que el Covid está ahí, que entre marzo y abril muchas personas perdieron la vida, pero luego si miras las estadísticas y los datos reales, quizás nos estamos pasando ¿no? Todas estas cosas nos pueden enredar y yo siento que eso es lo que está pasando. Hay que entender, pero la ignorancia hay que respetarla ¡coño! Que veo a mucha gente insultarse, ¡ah, los borregos!, tanto a los ‘con’ como a los ‘sin’ mascarillas.

Hay que cantar más…

A.M.- Sí, es muy importante y aunque no sepas cantar, también, porque cantando respiras. Tu cuerpo hace un ejercicio de recolocación de energía, porque liberas, colocas la espalda, el cuello… y cantar a grito pelao siempre que se pueda. Respirar nos desconecta, es necesario, te limpia tu espacio.

Como padre de dos niños, ¿cómo ves lo de la vuelta al cole?

A.M. Vamos a ver, porque volver de esta forma tan loca… No sé, desde mi punto personal, mejor que los chicos vuelvan al cole en enero y reformulamos todo. Pero, por eso te digo, no puede ser tanta incoherencia, que por un lado nos metan en un avión pegados brazo con brazo y luego no se puedan usar las duchas, para mí es todo un disparate. Siento que nos piden mascarilla, estar al aire libre, distancia social, etc., y metes a los pibes en unas clases, que, además, no pueden gestionar todo esto…

Tus niños son adolescentes… no es fácil lidiar con todo esto.

A.M. ¡Claro! A mí con 48 años y me cuesta, imagínate a ellos. También te digo, ¡agüita! con el personal que esta mejor preparado que muchos de los que se llaman adultos. Ese ataque soterrado a los jóvenes, los botellones, ustedes perdonen, pero yo los he visto y no eran jóvenes precisamente. Nos están dando los porcentajes de los jóvenes que tienen Covid, el porcentaje de inmigrantes que, o tienen el virus, o solo están en cuarentena (que no es lo mismo que tenerlo) y yo me pregunto ¿y el porcentaje de los turistas?, ¿dónde está? Porque es un factor importante. Siento que esa es la revoltura que tenemos todos, no hay claridad en la información.

¿Volvamos a la música, qué vamos a escuchar en ‘Patios Encantados’ online?

A.M. He estado trabajando con varias dinámicas; unos conciertos son más festivos y otros más emocionales. El sitio era bastante frío y además era a las once, me fui desperezando casi al final, pero de lo que se trata es de mover a la gente y esa es la energía que va a llegar. Yo procuro estar limpio, sano y bien para que a la gente pueda llegarle esa sensación.

En Economía sumergida ya hablabas de la crisis económica, ¿toca ahora la sanitaria?

A.M. Crisis, ¡bienvenidos a los que acaban de llegar! Yo llevo toda la vida en crisis. La gente tiene miedo a que se les cambien las cosas, es normal que se tenga miedo, que lo sientan, porque nadie les ha enseñado a gestionar esa emoción. La gente me pide que haga una canción del Covid, pero yo creo que estamos hasta los mismísimos del coronavirus, ahora no es el momento y se puede hablar de otras cosas.

¿Nuevo disco?

A.M. Empecé el año con la 101 Grass Band, y tuvimos que parar, pero es un proyecto que continua y lo vamos a prolongar, porque hay un ‘feeling’precioso, pero somos muchos en el escenario, tendremos que mantener ciertas distancias. Lo primero es grabar estos conciertos y si las condiciones se dan como se tienen que dar y se puede, para el próximo año presento el mío.

Las penas se van cantando, viendo cine… trabajando

A.M. Hay que buscar fórmulas de solución de emergencia, ahora; el problema es que cuando solo vamos a lo urgente y no vamos a lo importante descuidamos lo importante y luego se convierte urgente.  A través del Cabildo de Gran Canaria y algunos ayuntamientos hemos podido solventar la situación durante estos meses y quiero agradecerlo explícitamente. Yo estoy ahora en ese replanteamiento del cómo se hace. Creo que puede haber conciertos y pueden ser diferentes. Mucha gente me dice “no vamos a volver como antes”, yo les digo ¡claro que sí! ¡Volveremos! Porque lo vamos a necesitar, por reboso. Esta situación es lo que hay y la vida va a seguir, aunque nosotros no estemos en este planeta, que, por cierto, ¿sabes que nuestra presencia aquí se la debemos a la contaminación de las cianobacterias?

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