Geño Aguiar: el captador de líneas

Juan Sebastián López García //

«La ubicaci6n de nuestros recuerdos en el tiempo y en el espacio es uno de los acertijos que cualquier ser humano ejercita, intentando acotar el periodo de sus vivencias en situaciones específicas», escribió al respecto de esta exposición la historiadora del arte María Victoria Padrón Martinón.

«Enclaves urbanos y retratos» vinculan con una misma técnica dos temáticas en las que Geño Aguiar, Eugenio Aguiar González, se mueve con maestría. Temas diferentes entre sí pero que comparten aquí la técnica de un artista pulcro y preciso en la línea, que hace de La tinta su forma predilecta de expresión.

La memoria que grabada de forma invisible en los edificios y en los entornos, cualquier detalle como una ventana entreabierta, una conversación, La brisa que mueve las ramas de un árbol, nos pueden devolver recuerdos del tiempo pasado, «vivencias en situaciones específicas», nos dijo María Victoria.

Los enclaves, urbanos en este caso, son sugestivos para las vivencias que pueden despertar en miles de personas distintas, de las propias ciudades que Geño Aguiar trae a esta exposición o de otras. El dibujante pone rostros a esos anónimos ciudadanos en otros cuadros y retrata entre ellos a trece personas de la cultura vinculadas por la amistad y sé que la totalidad le tienen, o los fallecidos le han tenido, la admiración y reconocimiento por la valía artística de este letrado guíense.

Cruzan las líneas en el aire,
visibles e invisibles,
permanentes o efímeras.

El paisaje esta dibujado por líneas
cambiantes en el tiempo y en el espacio.

Cambian los campos por La acción humana,
cambian la arquitectura y los espacios urbanos por el desarrollo o el abandono,
cambian los cuerpos y los rostros por el paso de los años,
en lo que llamamos la edad.
Líneas que perfilan un paisaje y un entorno urbano que nos es propio,
por la naturaleza de nuestro nacimiento, o por apropiación deseada,
cercanos o lejanos.

Igualados en el sentimiento nos pertenecen.

Trazos que dibuja la naturaleza
con un infinito ritmo de elementos,
ricos en matices y siempre distintos,
aunque muchos días nos parezcan iguales.

La línea puede ser nítida
en una profundidad que amplía el horizonte
y hace cercano lo que casi siempre parece lejano.
El dibujo se hace más preciso incluso en la otra orilla

y manifiesta que la naturaleza se expresa con diferentes trazos.

Difuminan las neblinas y las calimas
con sus tonos diferentes y sus distintas sensaciones, de agobio o de frescura.
Marcan las horas, desde el amanecer al atardecer, la luz del sol, implacable o matizada,
las oscuras noches o la luna llena de plata.

Líneas que ve el artista desde su belvedere guiense, con perfiles de montañas, vegas y puntas de roques prietos que festonean La costa, pero en esta ocasión Geno se qued6 tierra adentro, dando espalda al mar, cuyo eco solo viene en los rostros de los pescadores.

Los poetas ven el mundo de otra manera, así Ramón Gómez de la Serna interpretaba que los Maros descansando en las líneas de los antiguos tendidos, eléctricos o telefónicos, semejaban las notas en el pentagrama. Así lo aprendimos en literatura de bachillerato con la docta profesora Carmelina Ramírez Perera, primera directora del Instituto de Enseñanza Media de Galdar.

En la greguería las líneas dibujadas en el paisaje se convertían sobre el papel en música. De los escritores a los artistas, hay líneas de pentagrama en la obra de Geño Aguiar:

La línea, el trazo, el dibujo… la música, el misticismo, La soledad…

Hace unos meses en La inauguración de La exposición «Gula a través de La mirada de sus artistas», el 15 de octubre de 2021 en La ciudad de Lujan Pérez, tuve el honor de hacerle La presentación con el título «Eugenio Aguiar: un dibujante que mira hacia Guía». Al11, en la Casa de la Cultura, suponemos que ficticiamente con la presencia de honor de sor Catalina de San Mateo, dijimos que «Desde nuestra percepción, en su obra hay misticismo y soledad… Gula también esta mística y solitaria. Todo con una precisi6n de líneas, porque lo que resalta como factor más importante es el dibujo. Aunque haya utilizado en su obra otras técnicas, en esencia,

Eugenio Aguiar es un dibujante, un gran dibujante, y en cada exposición ofrece el trabajo callado de miles de trazos, líneas, mallados y sombreados que permiten variadas posibilidades de expresión, con lo común de una obra muy bien hecha y pulcra que nos transmiten visiones y sensaciones de personas de un municipio como Gula. Personajes en su paisaje.»

Esta es la tercera ocasi6n en la que con sumo gusto presento una exposición de Eugenio Aguiar. La segunda ha sido referenciada y la primera está un poco más atrás en el tiempo, el 19 de enero de 2017, fecha en la que tuve el privilegio, que hoy repito, de estar aquí en este Ilustre Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria, decano de las instituciones isleñas. Doble honor por dos circunstancias: volver a presentar al amigo Geño Aguiar y volver a este marco singular de la arquitectura contemporánea canaria, Bien de Interés Cultural con La categoría Monumento desde 1985. Aquí mismo comente hace poco más de cuatro arios «… en su hacer se aprecia que siempre tiende a lo correcto, a lo académico que cada momento precisa.» Sin embargo, a diferencia de La anterior exposici6n, en la presente apreciamos que el tiempo no ha pasado en balde y de las «intenciones artísticas diversas con acercamientos a distintos movimientos» que ofrecía entonces, ahora estamos ante un artista más centrado.

Está muy claro que es un gran dibujante y en la exposición «Enclaves urbanos y retratos», confirma las tendencias de las anteriores muestras que he tenido el placer de presentarle. En esta ocasión el «artista multidireccional» ha seleccionado sus caminos con unas miradas desparramadas a otras ciudades y otras personas.

Los entornos urbanos de tres ciudades de La isla pueden ir acompañados de música, al compás de Pedro Espinosa al plano en Galdar, guitarra de Víctor Batista en Arucas y Diego Durón de Ortega en la catedralicia capilla musical canariense. Sones de todos los tiempos y de siglos distintos, aunadas por Geno Aguiar en las

líneas que sacó de los pentagramas para dar vida a obras bidimensionales.

Hermosos templos notorios, patrimonio isleño que tiene en Santa Ana su mejor y más bella expresión. Así la ve el artista, dibujada desde el otro lado de la Plaza Mayor, reflejada en el pavimento mojado, como espejo efímero, puede -que con líneas dispuestas para que Camille Saint Sáenz se inspire y apunte sus notas musicales al oír el toque de las campanas del templo episcopal de Canarias. La catedral esta dimensionada para las efemérides de 2023, medio siglo del barrio de Vegueta como Bien de interés Cultural, Conjunto Hist6rico. Recorrido que completamos por la calle de la Pelota, parque de San Telmo, plaza del Espíritu Santo o admirando a Cairasco de Figueroa delante de la fachada de este Gabinete Literario. Son espacios públicos para la cultura, vacíos, pero que podemos hacerlos interactuar con los retratos y así los personajes pueden entrar en las zonas urbanas y fusionar el entorno y el retrato.

En los dibujos de personas, «Vejez e inocencia», refleja como la línea de La vida marca el paso del tiempo, que se evidencia de distinta manera en los tres personajes. De diferentes edades son los trece retratos de gente del mundo de la cultura isleña, desde distintos ámbitos (literatura, arte, música, periodismo, enseñanza, universidad, etc.), más tres pescadores anónimos, de caras curtidas por la marea con profunda mirada que se pierde oteando la orilla. Esta es parte esencial de la exposición y es exponente del interés de Geño Aguiar por los rostros, donde manifiesta La contemporaneidad del autor con un círculo de personas que comparten o han compartido con el artista el entonó cultural isleta)°, especialmente de Guia y Galdar: Sergio Aguiar Castellano, Antonio Aguiar Díaz, Juan José Benítez de Lugo y Massieu, Santiago Gil García, Cayetano Guerra Aguiar, Manuel González Sosa, Juan Sebastián López García, Rosa Marla Martiñón Corominas, Josefa Molina Rodríguez, Sebastián Monzón Suarez, Amado Moreno

Suárez, María Teresa Ojeda Guerra y Eugenio Suarez Galván Guerra.

En todas las obras, la técnica de plumilla a tinta china es magistralmente utilizada y es la hallada perfecta para los cometidos del dibujante. Dice Marla Victoria Padrón Martiñón: «El fluctuante mundo visible es modelo para La obra de Geño Aguiar» y añade «Todos hemos jugado tirando piedras en el agua estancada. Esta es la idea.»

En los entornos urbanos y en los retratos de Geño Aguiar, los trazos logran espacios arquitectónicos y personas que salen a la luz a través de la captación de las líneas (recta, curva y «espiral difusa») que el artista atrapa cuando cruzan en el sire. Las hace visibles si son invisibles, permanentes en el cuadro si eran efímeras en el paisaje.

La captación de las líneas del «fluctuante mundo visible» es la materia para el dibujo. La línea, línea en español antiguo e isleño e incluso portugués, es el fundamento de un artista preciso en el trazo como es Geño Aguiar. El arte del dibujo aquí se hace desde la línea, es puro «lirismo».

*Juan Sebastián López García es Director Insular de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria y Cronista Oficial de la Ciudad de Gáldar

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