Jordi Canyissà, periodista: “El nexo común de mis obras es el cariño al cómic, sólo escribo sobre lo que me gusta”


Por Noé Ramón //

Licenciado en Derecho y Periodismo, redactor de La Vanguardia y especialista en el mundo del cómic, Jordi Canyssà, nacido en Barcelona en 1972, dedica buena parte de su trabajo a reivindicar la historieta como patrimonio cultural. Su interés abarca desde la corriente franco-belga —Tintín o Astérix y Obélix— hasta la tradición española de Bruguera, con autores como Francisco Ibáñez, Manuel Vázquez, Raf, Cifré, Conti, Peñarroya o Escobar. El estudioso estuvo en Tenerife participando en una iniciativa de la Fundación Canaria Cine + Cómics, centrada en dar a conocer las figuras de  Astérix y Obélix. Ese mismo día se publicó una aventura de Mortadelo y Filemón con prólogo suyo, que es no tanto inédita sino más bien publicada sin el cuidado debido. En esta entrevista habla de Ibáñez, Vázquez y de la necesidad de recuperar y editar con rigor y respeto un patrimonio que durante décadas no siempre recibió la atención que merecía. El estudioso reivindica el valor cultural del cómic popular español y, especialmente, de la escuela Bruguera y recuerda la singular personalidad de Vázquez, como vividor en contraste con la sobriedad de Ibáñez que dedicó gran parte de su vida casi exclusivamente a trabajar. 


-¿Cuál es el nexo común de los autores y obras sobre los que escribes?

-Diría que es el interés por los cómics que me gustan, me apasiona mucho la corriente europea y, especialmente, la franco-belga. También la española y, dentro de ella, la tradición de Bruguera con Vázquez, Raf, Ibáñez, Martz Schmidt, Cifré, Conti, Peñarroya, Escobar… Toda esa gente me interesa mucho. Por eso digo que al final, escribo sobre lo que me gusta y además disfruto haciéndolo.


-Creo que ahora acaba de publicarse una nueva edición de una historieta de Ibáñez.

-Sí, precisamente hoy, día 1, sale El  Preboste de seguridad, una historieta de Mortadelo y Filemón que nunca se había publicado en España porque tuvo diversos problemas editoriales y ahora, por fin, podemos sacarla como toca, con un prólogo mío en el que explico qué ocurrió con esta obra.


-Más de uno se preguntará qué importancia tiene recuperar historietas de hace décadas.

-Me interesa mucho tratar bien el patrimonio histórico que tenemos, porque son obras que salieron a  la luz hace muchos años, pero que en ocasiones se publicaron mal. Poder recuperarlas hoy con calidad, explicar cómo era la época y contextualizarlas permite que el lector entienda mejor la historieta que está leyendo y descubra cosas nuevas.


-¿Qué ocurrió concretamente con esta aventura de Mortadelo y Filemón que acaba de salir ahora con prólogo tuyo?

-Se estaba produciendo cuando Bruguera cerró, en los ochenta por lo que la historieta no llegó a publicarse entera en España, sólo una parte pero no completa. Años después llegó a sacarse, pero de una manera que no era la adecuada, con un formato que no fue el deseable y ahora, por fin, la presentamos correctamente. Incluso recuperamos la portada que nunca se había hecho de esa manera.


-¿Hay riesgo de publicar material de Ibáñez o de otros autores que quizá más que inédito en realidad los autores no quisieron que viera la luz?

-No es exactamente material inédito, solo hemos sacado uno propiamente dicho, Hachís… ¡Salud! que publicamos hace un año con permiso de la familia. Tampoco era algo que Ibáñez hubiera querido ocultar porque no le gustara, sencillamente, como producía tantísimo, aquella historieta se quedó en un cajón, se había previsto publicarla posteriormente, pero al final no salió y, cuando murió Ibáñez, seguía guardada.


-¿Queda más material inédito de Ibáñez?

–La familia ha dicho que, en principio, no hay ninguna historieta importante e inédita. Puede quedar alguna cosa suelta, evidentemente, pero no hay una obra de especial relevancia que sea desconocida y podamos anunciar.


-¿Entonces el trabajo futuro será recuperar material ya publicado?

-Sí, intentaremos reeditar cosas que no son suficientemente conocidas y presentarlas de otra manera, reconociendo la labor de Ibáñez.


-¿Crees que Ibáñez tras su muerte está recibiendo el reconocimiento que realmente merece?

-Poco a poco, sí, tengo la sensación de que va a la par del reconocimiento general del cómic y, sobre todo, de un tipo de historieta popular. Ahora se aprecia mucho la llamada novela gráfica, ese cómic más adulto, que está muy bien y que también me gusta, pero en España ha existido un género popular extraordinario: el de Bruguera, con Carpanta, Doña Urraca, Mortadelo y Filemón y tantos otros personajes. Creo que, precisamente por su enorme popularidad, durante mucho tiempo no se le dio la importancia que tenía pero por fin ahora ya se puede decir que empieza a ser reconocido.


-Los años ochenta fueron un momento complicado para la editorial Bruguera y los autores que allí trabajaban. 

-Sí, fueron años de cambios. Bruguera cerró y muchos autores se quedaron un poco huérfanos, hubo intentos de continuar en otras editoriales y nuevas experiencias, pero el mundo también había cambiado  con el auge de televisión tras la llegada de los canales privados y después internet. Todo eso transformó el panorama de la historieta.


-También has participado en un libro sobre Vázquez. ¿Qué te interesa especialmente de él?

-La época de Bruguera y de los cómics clásicos tiene mucho interés, no sólo por los cómics, sino también por el contexto como son los años cincuenta, la posguerra… Entonces los tebeos eran algo enormemente popular y conocido. La figura de Vázquez es especialmente interesante porque era un personaje muy particular, tenía una faceta muy picaresca, era un tipo muy especial. Esa parte permite hablar también de una determinada forma de entender la vida y el trabajo.


-¿Es un autor muy diferente de Ibáñez?

-Sí, Ibáñez era una persona muy trabajadora, y ahí están las pruebas: hizo miles y miles de páginas hasta el punto de contar con un fondo extraordinario, enorme, que todavía hoy nos sorprende cuando se reedita y que parece que no se acaba nunca.


-¿Le interesa más el personaje o la obra de Vázquez?

-Las dos cosas, pero la obra permite además entender muy bien aquella época. Participé en un libro colectivo sobre Vázquez que coincidió con la película El gran Vázquez, el libro tenía un título que jugaba con el de la película, aunque no era una adaptación.


-¿Qué te pareció la película?

-No está mal del todo. Me gustó bastante. 


-¿Crees que sería posible una película similar pero sobre Ibáñez?

-Lo dudo, Ibáñez se pasó la mayor parte de su vida trabajando, vivió de una forma muy diferente a la de Vázquez.


-También has estudiado el cómic underground de tu ciudad, Barcelona ¿Qué importancia dirías que tuvo ese fenómeno cultural?

-Fue muy importante, sobre todo en los años setenta y a partir de la llegada de la democracia cuando se produjo el cambio político y social y en ese entorno el underground permitió romper con la tradición y hacer algo distinto. En cierto modo, el cómic adulto de hoy nace también de aquel momento: del instante en que alguien quiere romper con la tradición y hacer algo diferente.


-¿Y cuál cree que es la relación entre aquel movimiento underground y el cómic adulto actual?

-Hay una línea de continuidad. Aquellos autores ampliaron las posibilidades del medio y demostraron que el cómic podía abordar otras cuestiones, utilizar lenguajes diferentes y dirigirse también a un público adulto.


-Entre tus intereses está también el cómic franco-belga.

-Sí, me gusta mucho Tintín, Astérix, Spirou… Es una tradición extraordinariamente rica y dentro del cómic europeo es uno de los ámbitos que más me interesan y sobre el que también he escrito.


-La pregunta es de nuevo inevitable ¿Te gustan las adaptaciones cinematográficas de estos personajes?

-Prefiero los álbumes y los cómics, porque creo que es muy difícil trasladar el cómic a la animación. El lenguaje es muy diferente, pueden parecerse, pero no son tan similares como podría pensarse y en realidad tienen mecanismos distintos.


-¿Qué proyectos tienes ahora entre manos?

-Acabamos de publicar, junto con el guionista, Antonio Altarriba, Ibáñez. Un país en viñetas, que salió en septiembre y  para el año que viene prepararemos también un libro que recopilará historietas antiguas de Mortadelo y Filemón que nunca se habían reunido de esta manera. La idea es seguir recuperando obras, editándolas correctamente y explicándolas, porque no se trata solo de volver a publicar historietas antiguas, sino de ayudar a entender por qué fueron importantes y qué nos cuentan de la época en la que se hicieron.

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