La Casa de Colón explora el arte novohispano con la muestra ‘Alma de nácar. Enconchados, la luz de México’


  • La exposición temporal se abre al público el día 25 de febrero, a las 19:00 horas, y podrá visitarse hasta el sábado 30 de mayo, con piezas de colecciones privadas que jamás han sido exhibidas

La Casa de Colón inaugura el día 25 de febrero, a las 19:00 horas, la exposición ‘Alma de nácar. Enconchados, la luz de México’, que acerca al público la riqueza estética y la singular técnica implementada durante el Barroco de los denominados enconchados mexicanos, que se mantendrá abierta al público hasta el próximo 30 de mayo. Dada la notable presencia en Canarias de obras artísticas de procedencia americana, esta muestra persigue contextualizar estos enconchados que se exponen por primera vez al público en las islas con espectaculares obras procedentes de colecciones particulares, una de ellas de la familia Manrique de Lara.

La presentación de la muestra llevada a cabo en la Casa de Colón en la mañana de hoy, día 25 de febrero, contó con la participación de la Consejera de Cultura del Cabildo grancanario, Guacimara Medina, de la directora del citado museo, Carmen Gloria Rodríguez, de la doctora en Historia del Arte y ex restauradora del Museo de América, Rocío Bruquetas, y de Sergio Coca Crespo, conservador de colecciones virreinales del Museo de América.

Medina destacó que la muestra se inscribe en la voluntad de iniciar en la Casa de Colón una etapa en la que el arte latinoamericano y sus múltiples expresiones y materialidades ocupen un lugar central en el discurso museológico que es preciso desplegar en este centro que cumple este año 75 años de existencia y que, en estos momentos, se encuentra, como otros muchos museos, definiendo una nueva identidad. “Estas piezas excepcionales nos ayudan a entender la transformación profunda de este mundo en el que vivimos a partir del descubrimiento de la ruta hacia América. La primera mundialización tiene bienes culturales capaces de contener en sí mismos la complejidad de este proceso”, dijo.

Hablamos de piezas muy poco conocidas de un arte del que en el mundo solo hay 250 unidades repartidas por todo el mundo y de las que un tercio se custodian en el Museo de América de Madrid.

De las pocas que se conservan en Gran Canaria destacan la preciada y fascinante serie de seis tablas de grandes dimensiones titulala ‘El sitio de Viena’, que hace referencia a la invasión otomana de las tierras de los Habsburgo vieneses y el asedio de su capital, que pertenece actualmente a la familia Manrique de Lara, conservadas hasta la fecha en el interior de una casona solariega de campo de Gran Canaria.

Poseen un valor artístico casi incalculable, aunque se estima que su precio podría estar alrededor de los tres millones de euros. Las citadas piezas fueron elaboradas sobre paneles de madera de aproximadamente 206 x 130 cm cada uno, y realizados en torno a 1690 en el seno de uno de los pocos talleres que se dedicaban en la época a la manufactura del arte de los encochados, el que regentaba Juan González. Según propone el especialista Sergio Coca, conservador de colecciones virreinales del Museo de América, “en este caso, las escenas se inspiran directamente en los grabados que realizó el holandés Romeyn de Hooghe en la segunda mitad de la década de 1680”.

Esta manifestación pierde su vigencia e interés con el cambio de dinastía que se produce en el tránsito de los Austrias a los Borbones. En el Museo de América de Madrid se conservan otras tablas muy similares que podrían estar emparentadas con las de Gran Canaria que representan la conquista de México de las que se desconoce autor.

Las piezas que pertenecen a la familia Manrique de Lara se estima que llegan a Gran Canaria en los primeros años del siglo XX a través de la familia Silvela. Por conducto hereditario han ido sucesivamente pasando de familia en familia. La directora de la Casa de Colón, Carmen Gloria Rodríguez, avanzó en la presentación de la muestra que “sería deseable que esta serie de gran valor llegara a formar parte algún día de la colección del Cabildo, pero ya es un triunfo que hoy puedan ser exhibidas y contempladas por vez primera por la ciudadanía en la Casa de Colón, lo que constituye también un acto de generosidad de la familia Manrique de Lara”.

En ellas se puede apreciar la originalidad y complejidad de la creación plástica novohispana en la que confluyen técnicas llegadas de la península ibérica con procedimientos de raíz americana, algunos de origen prehispánico.

La exposición, además, exhibe tres piezas singulares de este corpus estético, resultado del mestizaje cultural que arrastró consigo la Mundialización, que contextualizan la técnica: un enconchado religioso dedicado a San Miguel Arcángel (ca. 1700), un escritorio con incrustaciones de hueso, ébano y carey procedente de Campeche (1650-1670), y la arqueta de carey y plata de la parroquia Matriz de San Lorenzo (ca. 1760). Estos ejemplos refuerzan la visión de la técnica como expresión artística de alto valor estético y técnico en el México novohispano.

Según explicó la ex restauradora del Museo de América, Rocío Bruquetas, “aún hay mucho que investigar acerca de la materialidad de esta manifestación de tradición asiática tan cercana a la técnica de nashiji-e propia del arte namban y de gran complejidad, desarrollada en México entre mediados del siglo XVII y mediados del XVIII, bajo la influencia del Barroco europeo, y elaborada con polvo de oro y plata pulverizado, dibujos en tinta o lacas compuestas de resinas y aceites, entre otros productos, a lo que habría que sumar la construcción compleja de estos tableros de gran tamaño, cuya función primigenia -biombo o panel- todavía es un interrogante”.

Los enconchados son pinturas realizadas sobre tablas en las que se incrustan finas piezas de nácar pulido, decoradas posteriormente con óleo. Esta combinación permite que las veladuras y opacidades de la pintura revelen el brillo irisado de las conchas, otorgando a las obras su característica “alma de nácar”.

Bajo la influencia del Barroco europeo, los artistas americanos desarrollaron un lenguaje propio en el que confluyen técnicas llegadas de la península ibérica con procedimientos de raíz indígena, fruto del mestizaje cultural que caracterizó la Edad Moderna. Este corpus estético constituye una de las aportaciones más relevantes de la creación artística americana a la historia del arte.

Las influencias de las lacas japonesas llevaron a los artistas mexicanos a innovar pictóricamente, aplicando estas técnicas tanto a imágenes religiosas como a series históricas. La incrustación de madreperla en vestimentas y detalles ornamentales realzaba el fulgor de lo divino y añadía valores simbólicos a las escenas, transformando estas pinturas en objetos de lujo que difundían mensajes políticos entre las élites.

‘Alma de nácar. Enconchados, la luz de México’ es un proyecto de la Casa de Colón que podrá visitarse en horario de lunes a sábado, de 10:00 a 18:00 horas, y domingos y festivos, de 10:00 a 15:00 horas.

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