- La propuesta congrega a más de 1.500 personas en diez sesiones y refuerza el interés del público por las iniciativas de divulgación histórica y patrimonial
La concejalía de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de La Laguna y Burka Teatro han despedido, con un balance muy positivo, el programa de rutas teatralizadas dedicadas al temporal de San Florencio, una iniciativa de divulgación histórica y patrimonial que, durante los últimos días, ha permitido acercar a la ciudadanía uno de los acontecimientos menos conocidos de la historia contemporánea de Canarias. La propuesta ha registrado una extraordinaria respuesta del público, con más de 1.500 asistentes distribuidos en diez pases y una asistencia media de 150 personas por sesión, cifras que reflejan el elevado interés ciudadano por las actividades que combinan investigación histórica, interpretación del patrimonio y participación cultural.
La actividad, desarrollada con motivo de la próxima conmemoración del segundo centenario de la gran temperie de noviembre de 1826, permitió recorrer distintos espacios patrimoniales de la ciudad a través de una propuesta escénica y divulgativa centrada en las consecuencias sociales, económicas y territoriales de aquel episodio. A lo largo del itinerario, cientos de personas pudieron aproximarse a la dimensión humana de la catástrofe, a sus efectos sobre la población de la época y a los profundos cambios que experimentó Tenerife durante las décadas posteriores.
El concejal de Patrimonio Cultural, Adolfo Cordobés, valoró que «el extraordinario seguimiento que han tenido estas rutas demuestra que existe un interés real por conocer mejor nuestra historia y por comprender el patrimonio desde una perspectiva cercana, participativa y rigurosa. Hemos visto a personas de todas las edades recorrer las calles de La Laguna para reencontrarse con un episodio fundamental de la memoria colectiva de Canarias, lo que confirma el valor de la divulgación cultural como herramienta para fortalecer el conocimiento de nuestro pasado».
Cordobés añadió que «el próximo bicentenario del temporal de San Florencio constituye una oportunidad para profundizar en el conocimiento de un acontecimiento que marcó profundamente la historia de Tenerife. Iniciativas como esta contribuyen a acercar ese legado a la ciudadanía, favoreciendo una mejor comprensión de los procesos históricos que han configurado nuestro territorio y nuestras comunidades».
Dos décadas de teatro en las calles de la ciudad Patrimonio Mundial
La actividad fue desarrollada por la compañía Burka Teatro y el historiador y divulgador Néstor Verona, aunando investigación histórica, artes escénicas y divulgación patrimonial, todo ello, en un formato que cuenta con una larga trayectoria en la ciudad. De hecho, este programa de rutas teatralizadas en la ciudad Patrimonio Mundial cumple dos décadas acercando distintos episodios relevantes de la historia local y canaria a vecinos y visitantes.
El director de Burka Teatro, Nacho Almenar, destacó la excepcional respuesta obtenida durante toda la programación y el interés mostrado por el público en cada una de las sesiones. «Nos ha sorprendido muy gratamente la acogida que ha tenido esta edición. Desde el primer día, hemos encontrado una ciudadanía muy receptiva, participativa y con ganas de conocer una parte de la historia de la Isla que, pese a su enorme relevancia, no siempre es suficientemente conocida. Para quienes trabajamos en el ámbito de las artes escénicas y la divulgación, comprobar que cientos de personas se interesan por estos contenidos supone una enorme satisfacción».
Almenar subrayó, además, que «el teatro y el humor tienen una capacidad extraordinaria para acercar acontecimientos históricos complejos desde una dimensión humana. Cuando el público puede recorrer los mismos espacios donde transcurrieron los hechos, escuchar las voces de sus protagonistas y comprender las consecuencias que tuvieron sobre las personas, la experiencia adquiere una fuerza especial».
Uno de los aspectos más valorados por los participantes fue, precisamente, la combinación de recreación histórica y rigor documental, una fórmula que permitió contextualizar los acontecimientos de 1826 a través de personajes y testimonios vinculados a la época, contribuyendo a recuperar la memoria de un fenómeno considerado, por numerosos especialistas, como uno de los mayores desastres naturales documentados en la historia de Canarias.
En este sentido, el historiador y profesor Néstor Verona destacó la importancia de trasladar al espacio público investigaciones y conocimientos que, habitualmente, permanecen circunscritos a ámbitos especializados. «Estas rutas han vuelto a demostrar que la ciudadanía tiene un enorme interés por conocer su historia cuando esta se presenta de forma accesible, rigurosa y conectada con los lugares donde ocurrieron los acontecimientos. El temporal de San Florencio constituye un episodio clave para comprender la evolución de Tenerife durante el siglo XIX y para entender muchos de los cambios sociales, económicos y territoriales que se produjeron posteriormente», explicó.
Verona señaló, asimismo, que «la cercanía del segundo centenario ofrece una ocasión excepcional para seguir profundizando en el conocimiento de este acontecimiento histórico y para contribuir a que forme parte del patrimonio cultural compartido por la sociedad. La respuesta obtenida durante estas jornadas demuestra que la memoria histórica y el patrimonio siguen despertando un enorme interés cuando se abordan desde planteamientos divulgativos sólidos y participativos».
Visita comentada a la ‘vera efigie’ de la Virgen de Candelaria
La propuesta incluyó, además, la visita a diversos espacios patrimoniales de especial relevancia, gracias a la colaboración del convento de San Juan Bautista, de la comunidad de religiosas clarisas, y del Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna, cuya participación permitió enriquecer el recorrido y ofrecer a los asistentes una experiencia más completa y contextualizada.
De hecho, uno de los momentos más significativos de cada itinerario ha sido su final en el Santuario del Cristo, donde los participantes podían contemplar la denominada vera efigie de la Virgen de Candelaria, considerada uno de los testimonios visuales más valiosos de la imagen original y desaparecida durante este temporal de 1826. La incorporación de este elemento patrimonial permitió establecer una conexión directa entre los acontecimientos narrados a lo largo del recorrido y uno de los vestigios históricos más relevantes asociados a aquella tragedia.


