Las promesas del Conservatorio Superior de Música se ponen a prueba en el Auditorio


  • Tres solistas -de trombón, trompeta y piano- y un cuarteto de violas ofrecen un concierto mañana en la Sala de Cámara

El Auditorio de Tenerife recibe mañana (jueves 28) en la Sala de Cámara a las 19:00 horas a las promesas del Conservatorio Superior de Música de Canarias (CSMC). La institución ofrece al público la oportunidad de disfrutar del talento de jóvenes músicos destacados por su calidad artística y su prometedor futuro profesional. La entrada es libre hasta completar el aforo.

Esta cita en el Auditorio constituye además una valiosa experiencia formativa, ya que permite a los alumnos actuar en un escenario profesional y presentar su trabajo al público en un entorno de gran prestigio musical.

El programa articula un itinerario musical de notable diversidad estética, en el que confluyen el virtuosismo instrumental, la intensidad expresiva y la riqueza tímbrica de distintas tradiciones compositivas. Las obras seleccionadas trazan un arco expresivo amplio, que abarca desde la escritura concertante de gran aliento hasta la concentración discursiva de la música para instrumento solo y la sutil elaboración camerística.

El concierto comenzará con el alumno Diego Abreu Socas al trombón, seguido por Jesús Rubén Afonso Morín a la trompeta. El piano de Christian Alexander Contreras Leandro precederá al conjunto que cierra el programa: un cuarteto de violas compuesto por Stephane Schmalen, Blandina Imelda Dimande, Hernán García García y Fátima Arencibia Corbera.

Las dos páginas de Henri Tomasi -el Concierto para trombón y orquesta y el Concierto para trompeta y orquesta- constituyen dos muestras sobresalientes de un lenguaje en el que confluyen el lirismo, el dramatismo y una brillante concepción instrumental. Ambas obras exigen del intérprete no solo solvencia técnica, sino también capacidad para proyectar con claridad el carácter profundamente expresivo de sus líneas melódicas y su densidad armónica.

En contraste con esa dimensión concertante, la Improvisación nº 1 para trombón solo de Eduardo Crespo propone un espacio de mayor introspección y libertad formal, en el que el discurso parece desplegarse con naturalidad casi espontánea. La escritura solista adquiere aquí un valor especialmente íntimo, basado en la exploración del color, la resonancia y la flexibilidad retórica del instrumento.

Por su parte, Cíclopes de Jean-Philippe Rameau remite a la vitalidad y el refinamiento del universo barroco francés, mientras que la Balada de Gabriel Fauré aporta una dimensión lírica y contemplativa, marcada por la sutileza armónica y la elegancia de su discurso. A ello se suma el Estudio trascendental nº 8 Wilde Jagd de Franz Liszt, obra paradigmática del romanticismo pianístico, donde la exigencia técnica se integra en una escritura de gran impulso dramático y fuerza evocadora.

Cierra el programa la Fantasía para cuatro violas en mi menor, op. 41 nº 1 de York Bowen, obra que destaca por la calidez de su sonoridad y por la delicadeza de su tratamiento contrapuntístico y armónico. En conjunto, este repertorio ofrece una experiencia de escucha diversa y cohesionada, donde cada obra aporta una perspectiva singular sobre el virtuosismo, la expresividad y el color instrumental.

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