Por Noé Ramón //
Formado en Bellas Artes y especializado en diseño, el artista plástico multidisciplinar natural de Güímar, Lauro Samblás, ha construido una trayectoria marcada por la diversidad de disciplinas y por una carrera profesional desarrollada entre Canarias y distintos enclaves fuera de las Islas, internacionales incluidos. Tras varios años trabajando en Barcelona como director de arte para empresas de diseño y grandes firmas de moda, pasó también por Madrid y Bangkok antes de regresar a Canarias. Desde entonces, compagina su producción artística personal con campañas internacionales de moda que eligen Canarias por sus espectaculares localizaciones y constante luz.
Ilustración, murales, cerámica, escultura, mobiliario, instalaciones, escenografía y arte urbano forman parte de un multiverso creativo en el que el color ocupa un lugar central. Inspirado por los paisajes, la luz y los tonos de su tierra, pero también por la estética y composición de Japón y Asia, su trabajo se mueve con libertad entre diferentes soportes y lenguajes. Una inquietud multidisciplinar que le ha llevado a realizar grandes murales urbanos en Canarias y distintos países y a participar en campañas para firmas de primera línea como Chanel, Prada, Hermes, Desigual o Louis Vuitton, entre otras.
-Para empezar, ¿en qué momento profesional dirías que te encuentras en este momento de tu carrera?
-Ahora mismo estoy enfocado profesionalmente en dos caminos. El artístico personal, que es la ilustración, cerámica, diseño mobiliario, una colección de sillas… Y luego el profesional es la dirección de arte para marcas de moda a nivel internacional que vienen a rodar a Canarias de las que soy responsable de todo lo relacionado con la parte artística.
-¿Trabajas desde Tenerife, desde Canarias?
–Desde la Isla, sí. Trabajo con diferentes productoras nacionales e internacionales que me contactan cuando quieren venir a rodar aquí porque tenemos localizaciones muy apreciadas en todo el mundo. Estuve viviendo varios años en Barcelona, en Madrid y últimamente en Bangkok y nunca imaginé que regresando a la Isla después de tanto tiempo, iba a trabajar para mercados internacionales de moda tan potentes realizando esa dirección de arte pero desde Canarias.
-¿Eso tiene que ver también con las ventajas fiscales que existen en las Islas?
-Hay diferentes puntos, ese es uno de ellos pero el motivo principal por el que vienen a rodar aquí son las localizaciones que encuentran en cada Isla. Mientras es invierno en Europa, nosotros tenemos esa luz necesaria para llevar a cabo campañas de primavera-verano que ellos no podrían realizar en sus países durante esos meses.
-¿En qué producciones has trabajado? ¿Cuáles destacarías entre las más importantes?
-Las últimas más importantes han sido trabajos de dirección de arte para campañas de moda para marcas como Chanel o Louis Vuitton, en Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote, donde se concentran los rodajes fuertes.
-Cuando hablas de producciones, ¿te refieres también a películas?
-Cuando hablo de producciones puede ser una película, una campaña publicitaria o un rodaje, un shooting de moda. Eso son producciones.
-Por lo que veo tu trabajo está más centrado en la publicidad y la moda.
-Correcto, he trabajado en películas, pero mi punto fuerte a nivel creativo es todo lo relacionado con la escenografía, la creación de mobiliario, de instalaciones de arte para publicidad y para la moda.
-En tu trabajo destaca sobre todo que utilizas muchísimo el color.
-Sí. La parte más característica está centrada en la energía del color como ese elemento personal que se apodera de cualquier proyecto y superficie para vibrar en esa frecuencia. Digamos que el color siempre es un referente que forma parte de mi ADN y, al final, es el que hace que todo tenga mi personalidad.
-¿Y de dónde crees que viene esa tendencia tan fuerte por usar el color?
-Personalmente creo que desde niño siempre me ha gustado y me apasionaba bastante. Recuerdo esos días de verano en el Puertito de Güímar en los que me dedicaba a pintar sin parar. Lo que pasa cuando pintas en verano es que el sol genera colores que están mucho más saturados, entonces tengo una conexión muy bonita con esos recuerdos de la infancia pintando en verano. Y luego también el color ha sido como un regreso a Canarias después de tantos años fuera. Aunque siempre existió, volver ha sido darme cuenta de dónde soy, de la maravilla que tenemos por ser isleños, de vivir en Islas donde afortunadamente casi siempre tenemos ese sol, que es el que genera que los colores estén limpios, saturados y brillantes. Ese es un poco el sentido que yo le veo a mi pasión por el color.
-Tu trabajo recuerda a esas películas en technicolor por la intensidad que tienen.
-Sí, por la saturación. Para mí el color es la energía y la emoción que al final funciona como una gasolina, causa una vibración, da igual el proyecto que tenga delante profesionalmente.
-¿Nunca te has planteado trabajar en blanco y negro o ya lo has hecho?
-Sí, el blanco y negro, curiosamente, aparece cuando necesito tender puentes de transición, como una especie de limpieza de la saturación del color y supongo que también emocional para avanzar hacia otro lugar. Es verdad que no es lo normal, pero sí que cada vez más estoy utilizando el blanco y negro como un puente creativo.
-¿Nunca te has planteado hacer un cómic o no es lo tuyo?
-Personalmente nunca fui de cómics. Sí es verdad que el mundo de la animación, de los dibujos animados, siempre me encantó bastante, sobre todo los clásicos de Disney, de pequeño dibujaba sus personajes una y otra vez. Me iba a mi mundo y los deconstruía. Pero no, nunca realicé un cómic como tal y creo que si lo hiciera sería uno japonés porque me gusta mucho Asia y especialmente Japón y toda esa estética. De hecho, regresé de allí hace ya un mes y medio, me fui de vacaciones y creo que si hiciera un cómic tendría esa estética.
-Entonces ¿te gusta o te ha influido el manga?
-No me gusta el manga ni toda esta parte del anime pero sí cómo cuentan las escenas, la fotografía y la acción en este tipo de cómics japoneses, eso sí que me encanta.
-También una parte importante de tu obra está centrada en el arte urbano.
-Sí, la parte del arte urbano me viene por tener contacto con muchos amigos grafiteros. Hace años en Barcelona fueron ellos los que me impulsaron a empezar a hacer mis ilustraciones en gran formato que luego empezó a transformarse en murales y en grafiti. Es muy interesante porque todo ese pequeño formato comenzó a crecer, a crecer, a crecer… el muro pasó de dos metros a tres y al final se transformó en paredes enormes que requieren utilizar una grúa para poder pintarlos.
El resultado final tiene un impacto muy interesante porque forma parte del arte urbano y del callejero. Personalmente, me parece muy bonito ver cómo esa obra al final crece sin parar y sale del folio, del formato A4.
-¿Dónde están tus murales?
-En Barcelona, en Rumanía… también me han invitado a diferentes festivales pero quizás el más importante sea el que se encuentra en el parque de Las Indias de Santa Cruz.
-¿Y a qué crees que se debe el auge de este tipo de arte?
-El graffiti siempre ha estado en la calle, sobre todo desde los ochenta, cuando en Nueva York vivió su boom, pero no deja de ser una intervención artística más, una muestra del poder que tiene la calle más allá de lo que es una galería, una tienda, otro tipo de soporte físico o incluso el digital. Creo que los espacios públicos al final tienen esa magia y ese poder donde cualquier persona, sea del estatus social que sea y de la edad que tenga, puede visualizar una pieza de arte, porque es donde vivimos todos y la plataforma para contar una historia a nivel artístico.
-El otro día planteaba que el auge de los murales tal vez se deba a que están siendo utilizados para mejorar o transformar espacios urbanísticamente degradados. Que cada vez son más numerosos, por lo visto.
-Sí, es verdad que se están cediendo espacios marginados, laterales de edificios secundarios o todas estas partes como muertas, por decirlo de alguna forma, que se reutilizan como soportes para el mundo del graffiti, lo que está muy bien. Lo interesante sería que no solo se cedieran este tipo de espacios secundarios, sino que al final el arte urbano tenga su lugar en los principales, que es lo que se está intentando buscar artísticamente. Que se puedan ver en paredes y espacios destacados a nivel de visualización, en sitios de tránsito, y que tengan un tratamiento especial como se merecen.
-¿Cuál es la diferencia entre el grafitero al que persigue la policía y lo que hacen ustedes? Entre el artista y el vándalo.
-Todas son obras de arte, para mí es lo mismo, la única diferencia es que el artista tiene una licencia, un nombre, da la cara, mientras que el graffitero normalmente es un perfil diferente y por ejemplo usan un alias y son anónimos. Todos somos artistas por igual, pero hay un tratamiento distinto. También el graffiti tiene esa connotación de rebeldía porque viene de personas sin nombres, en sitios como Nueva York en los años ochenta, donde se dedicaban a marcar la ciudad y a plasmar que la gente de los barrios también tenían poder y dejaban su sello.
-¿Y tu faceta como ilustrador? ¿Cómo la definirías?
-Creo que es interesante porque la ilustración va y viene de forma esquemática, en el sentido figurativo. Hay temporadas en las que simplemente se basa en el color, con manchas de geometría muy limpias y muy simples y eso es más que suficiente para mí artísticamente. Y luego hay otras donde las ilustraciones, figurativamente hablando, se transforman en cosas distintas, siempre con un hilo bastante consciente de lo que esté hablando en cada momento. Hay como dos puntos actuales que hablan mucho de mi trabajo. Un lado es Canarias y por eso utilizo mucho lo que te contaba, el sol, los colores saturados, las palmeras, el mar… Y luego tengo una inspiración muy potente con esta parte de Asia, de Japón, y ahí aparece la mancha limpia, donde las ilustraciones están marcadas e inspiradas por las tipografías de esa cultura.
-Si tuvieras que definirte como artista, ¿cómo lo harías?
-Soy un artista plástico multidisciplinar. No me cierro en un campo porque me aplico en diferentes facetas: ilustración, murales, escenografía, escultura, dirección de arte publicitaria… Creo que al final el soporte es lo de menos, lo importante es la identidad y el ADN que se apodera de ese soporte.


