Lourdes Rojas profundiza en la trayectoria artística de Antonio Padrón a través del taller ‘Una habitación para soñar’


  • El 2 de octubre, a las 17:30 horas, esta actividad infantil que pretende acercar las obras del artista canario Antonio Padrón tendrá lugar en la Biblioteca Insular

La Biblioteca Insular acogerá el 2 de octubre a las 17:30 horas, el taller infantil “Una habitación para soñar” impartido por Lourdes Rojas. El objetivo es divulgar la obra del pintor canario Antonio Padrón. Rojas busca crear una pequeña pieza entre todos los participantes que convertirá el espacio en aras de imaginar, así como se explorará con actividad plástica guiada la obra del pintor, de manera que se identifiquen ciertas emociones presentes en su obra. La actividad cuenta con 20 plazas y está dirigida a niños y niñas entre 7 y 11 años.

“Su historia nos acerca a la infancia, a esos momentos de vida donde se arraigan las emociones y los sentidos. Investigué lo que ahí anida. Observé que ante las adversidades de su tiempo, logra concentrar en su obra sus emociones a través de lo cotidiano y cercano para expresar su forma de percibir el mundo y lugar donde pasaba su tiempo”, explica.

A partir de ahí, surge un ejercicio para imaginar, en forma de escenografía básica, aprovechando una trayectoria vital que es un punto fuerte. Así surgió la idea de bocetar un posible futuro en consonancia con las emociones y los sentidos. El título responde a lo que la infancia imagina de su futuro, su mirada y sus soluciones. De esta forma, la autora podría “estudiar la posibilidad de escribir una dramaturgia con la certeza de lo que ellos están imaginando y no desde una visión adulta”.


Mostrar al ser humano más auténtico

Rojas cree que Antonio Padrón dedicó su vida a investigar las formas y el color, desde el canon clásico. “Su paso por la academia de San Fernando fue clave hasta el mundo abstracto, y no paró de seguir experimentando sobre cómo percibir y mostrar sus propias formas emocionales plasmadas en el lienzo a través del color, el trazo y su visión del mundo cercano”, destaca.

Destaca que Antonio Padrón tenía una capacidad para dejar ventanas abiertas al pasado: reflejo de su día a día, la mirada hacia los ancestros, las mujeres, la costa y sus jareas, la ganadería y los cultivos. También resalta su habilidad para abstraer los rasgos y definirlos desde las sencillas, sus piezas escultóricas y su relación con la palabra y la música, así como muestra al ser humano más auténtico.

“Lo que hago en el taller es mostrar esas ventanas abiertas para dar lugar a la observación y pasar un rato de divertimento entre colores y componiendo cada uno su material en tres dimensiones. Lo que tienen cuando comparto unas horas de actividad lúdica construyendo en cartulina, es un momento para disfrutar creando una primera pieza escenográfica después de observar la obra del pintor, donde buscan los detalles”.

Para ella, esto sirve de inspiración para realizar con sus manos su habitación para soñar, donde dejan algunos de los cuadros en miniatura del pintor visibles en las paredes y dibujan sus enseres desde la idea hasta materializar sus primeras construcciones por ellos mismos. Rojas espera que lleguen a captar todas las emociones que están presentes: la alegría de lo cercano, la tristeza de los acontecimientos que no podemos controlar, el asco de la guerra vivida en primera persona, la ira de la piedad sin resolver, la felicidad de tardes compartidas, la sorpresa del rayo verde y lo cotidiano de la vida en proximidad.

“¿Te imaginas? Una convivencia más auténtica, entendiendo la felicidad o la sorpresa como esos instantes en que percibimos la naturaleza y ofrece, por ejemplo, un atardecer con su rayo verde o el alba despierta a orillas de quien sabe navegar la costa”, subraya.

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