Por Noé Ramón //
Entre las numerosas virtudes del dibujante leonés, Miguel Ángel Martín, no está la de pasar desapercibido. Si ya ocurre con casi todos sus dibujos, aún más en casos como la reciente polémica que explotó en Italia por su versión de La Anunciación de Lorenzo Lotto en el cartel del festival de cómic de Renati. Todo surge porque un abogado se autoconcedió la autoridad de sentenciar que la imagen de una virgen estilo hindú y un ángel desnudo era irrespetuosa y suponía un ataque a los católicos. Siguiendo el guión habitual, los políticos se asustaron, el Ayuntamiento terminó retirando su logotipo del cartel y en su lugar pusieron un manchón negro. Por suerte, la principal consecuencia es que el dibujante español ha sido el centro de una inesperada, gratuita y enorme campaña de publicidad en los medios italianos que le ha favorecido, mientras que los detractores fracasaron en su intento de que la Fiscalía secuestrara el cartel. También en Italia, Martín acaba de publicar su versión del Infierno de Dante, una treintena de ilustraciones en las que da vía libre a una serie de imágenes a cual más inquietante. Desde luego quien le hizo el encargo conocía perfectamente al autor.
-Hay dos asuntos en los que eres protagonista y que tienen en común que surgen en Italia. La publicación del Infierno de Dante y el cartel del festival de cómics de Recanati, con polémica incluida. ¿Cómo surge todo?
-Efectivamente, son dos cosas distintas, pero unidas por Italia. La primera es la publicación del Infierno de Dante, ilustrado por mí y publicado por mi editor italiano y la segunda es que me encargaron el cartel del festival de cómic de Recanati, la ciudad natal del gran poeta Leopardi. Me pidieron hacer una interpretación de La Anunciación, de Lorenzo Lotto, cuyo original está en el museo Villa Coloredo Mels. Normalmente al dibujante que le encargan el cartel le piden que haga su propia versión o introduzca algún elemento de este cuadro y yo hice la que se ha visto, primero envié el boceto, lo aprobaron y me dijeron que adelante. El responsable municipal de Cultura, o al que le correspondía, dio su aprobación a todo pero cuando llegó el momento de sacar el cartel, incluso unos pocos días antes, empezaron a circular por internet imágenes digitales y al parecer, un abogado de allí, que debía ser muy devoto de la Madonna de La Anunciación, puso una denuncia o una queja. Los del Ayuntamiento se asustaron un poco y empezaron las discusiones sobre si retiraban el cartel o no y al final llegaron al acuerdo de quitar su logo y pusieron encima un pegote negro, tal y como se vio por la calle. Es todo muy ridículo e infantil pero, claro para mí ha sido una publicidad de la hostia y estoy encantado con lo que ha pasado.
-¿Entonces te lo has tomado con humor? ¿No te preocupaste? Estos asuntos suelen ser molestos.
-En ningún momento lo pasé mal, me estuve divirtiendo y riéndome porque me parecía todo tan infantil y gilipollezco… Pero bueno, publicidad gratuita. De hecho, en algunas entrevistas lo dije así y lo han resaltado en los titulares. Ningún problema.
-No es la primera vez que una obra tuya provoca una polémica y además en Italia.
-Esto ya me pasó hace treinta años, cuando se publicó Psicopatías sexuales, pero ahí sí hubo una censura de verdad, porque en aquel entonces la Fiscalía de Cremona, que es la ciudad donde se imprimía el cómic, presentó de oficio una denuncia por inducción al suicidio, homicidio y pedofilia. En esa ocasión se prohibió la publicación y mi editor estuvo en juicios durante cinco años pero al final quedó absuelto y el cómic se vendió abiertamente.
Aunque ahora lo puedo decir, en realidad también circuló una edición clandestina que con un par de cojones sacó el editor Jorge Vacca, de Topolín Edizioni, que vendíamos en festivales pese a la decisión judicial. Yo allí no era nadie, no era conocido, pero aquello salió en toda la prensa y en los medios italianos, y de pronto todo el mundo supo quién era Miguel Ángel Martín. Eso sí que fue una publicidad realmente buena para mí, porque me convirtió en un autor de culto. De hecho por todo aquello, todavía en Italia soy una especie de leyenda y mito. Más que en España.
-En el caso del cartel de Recanati, parece que la polémica es distinta. Dices que el Ayuntamiento había aprobado previamente la obra, con lo cual su posición luego resulta un poco extraña.
-Sí, el cartel estaba aprobado oficialmente e incluso ya estaba impreso, el delegado de Cultura no puso ningún problema pero posteriormente fue cuando un abogado de allí montó este pollo. Entonces el Ayuntamiento hizo lo típico de los políticos, se asustaron, y empezaron a preguntarse qué hacemos y así estuvieron un par de días discutiendo con los organizadores de la asociación Arcadia para al final decidir tapar el logo, todo muy ridículo e infantiloide. Me decían que el abogado era conocido en Recanati, que debía estar vinculado a alguna cuestión política y que quería promocionarse, no lo sé, pero para mí la publicidad ha sido muy buena.
-Y parece que al propio festival también le ha beneficiado todo este escándalo.
-Sí, por lo que me han contado desde Arcadia, una gente magnífica y maravillosa, a ellos también les ha venido muy bien, ha habido más visitantes que nunca en el festival, incluso de fuera de Recanati. Se agotaron las entradas para las exposiciones, los actos, los talleres para los niños y las charlas. Todo estaba lleno y me harté de firmar copias del cartel y de mis libros durante los tres días que estuve allí. Lo pasamos genial, así que me encantó. Publicidad gratuita y absoluta, repito.
–Además, creo que el original del cartel está expuesto en el museo donde se encuentra el cuadro de Lorenzo Lotto.
-Sí, y eso para mí es fantástico, lo exponen en el museo Villa Coloredo Mels, que es donde está el cuadro de Lorenzo Lotto, en una sala, con una vitrina, separado con un cordón. No puede haber mejor publicidad ni mayor honor que compartir espacio con un clásico renacentista como Lorenzo Lotto.
-¿La polémica ha tenido repercusión también en España?
-Algo ha salido en León, en mi tierra, lo ha publicado algún medio más, a la Fundación Canaria Cine y Cómics también se los dije y se ha sacado a través de internet, en redes como Facebook… Pero vamos, aquí no ha tenido ni muchísimo menos la repercusión de Italia.
-¿Crees que la denuncia puede llegar a los tribunales o no pasará de aquí?
-Yo no me acuerdo exactamente de todos los detalles, pero no creo que esto tenga mayor recorrido, dudo que un juez acepte llevarlo a juicio porque es una estupidez, aunque, hombre, por mí ojalá que acabe en los tribunales y haya más movida, porque me beneficia. Pienso que se quedará parado pero, vamos, animo a la justicia a que continúe porque nos va a hacer más publicidad todavía.
-¿Te preocupa que este tipo de polémicas puedan convertirse en una forma de censura como le ocurrió a El Jueves con la querella que les presentó Abogados Cristianos?
-Lo que me ocurrió a mí es demencial. Y lo repito: estoy encantado mientras las cosas se queden aquí, porque este tipo de asuntos además, no van a llevar a nadie a la cárcel. Es publicidad básicamente para los artistas que en mi caso ha sido inesperada, algunos buscan la provocación adrede pero yo esto ni me lo imaginé. Al igual que ocurrió con Psicopatías Sexuales, nunca pensé que lo que para mí era una historia de humor, causara tanto revuelo y que incluso toda una Fiscalía actuara como lo hizo. Creo que el arte debe ser admirado pero nunca adorado, jamás me lo he tomado en serio y alucino si alguien lo hace. Comprendo que pueda haber gente que se sienta dolida aunque lo dudo, al final mi impresión es que aquí se ha aprovechado para montar un rollo local en Recanati. Eso es lo que pensaban también los de Arcadia, que era más una cuestión entre políticos del Ayuntamiento, de una facción contra otra.
-¿Entonces no se puede hablar de censura?
-Me río porque es una cosa de censura muy pequeña comparada con una gorda, como sería meter a gente en la cárcel o perseguirlas, lo que entonces no me haría ninguna gracia. Esto es una estupidez que detrás tiene una cosa horrible: unas ideologías totalitarias y fanáticas que asustan, de verdad y a mí me da igual porque esto estaba aprobado por el Ayuntamiento, así que el problema es de ellos.
-¿Y tienen forma de demostrar que el Ayuntamiento dio su aprobación?
-Sí, claro, lo tienen en el presupuesto y todo y además, los de Arcadia hablaron con ellos y les confirmaron que estaba aprobado. Eso es fácil de demostrar.
-¿Qué pedía exactamente el abogado que presentó la denuncia?
-Que lo retiren y se reconozca que se ha sentido ofendidísimo, que es un ataque, un vilipendio a la religión. Pero, para empezar, eso no debería ser delito, tengo clara la defensa de la libertad de expresión, absolutamente y además, en mi caso no le veo nada malo al dibujo y casi nadie lo ha visto. Por eso pienso que ha sido una cuestión política, han visto una oportunidad y han pensado: “Vamos a hacer ruido con esto”.
–Estamos viviendo un momento de mucha polarización política y social. ¿Crees que eso influye en este tipo de situaciones?
-Sí, los tiempos actuales son así y más en Italia, que está viviendo también una fuerte polarización. Ahora todo tiene que ser política, todo tiene que estar radicalizado: conmigo o contra mí, jugar sucio para atacar al otro, mentir y todo eso, pero yo de esas cosas paso. Solo soy un artista, no tengo responsabilidad social ni simpatías políticas ni quiero entrar en ese juego, porque entonces estás presionado y te quitan libertad e independencia para hacer y dibujar. Hago lo que quiero y si luego a la gente le gusta, muy bien y si no le gusta, pues mala suerte para mí.
-Hablemos del Infierno de Dante. ¿Cómo nace este proyecto?
-Me lo encargó mi editor italiano, Nicola Pesce, con el que publico todas las historias desde hace quince años o más. La edición es extraordinaria, es una caja de cartón troquelada de la que se saca el libro. Han hecho un trabajo impresionante, es una edición de mucha calidad y muy buena.
-¿Has disfrutado con el proyecto? Parece pensado a tu medida.
-Sí, muchísimo. Lo he ilustrado en un registro muy distinto a lo habitual y, en concreto, de lo que suele hacerse con Dante. Todo el mundo tiene en la cabeza las típicas ilustraciones de Doré y reconozco que es muy buen dibujante, pero no me gusta como ilustrador porque creo que son cosas distintas. Leyendo El Infierno, me di cuenta de que lo hecho por Doré no tenía nada de infierno y entonces tomé como referencia las películas de zombis de Lucio Fulci, que son de las más repugnantes, incluso más que las de George Romero y enseguida pensé: esto sí que es muy infernal. He tomado a los personajes, que son los condenados que están en el infierno, como si fueran casi zombis de las películas de Fulci. Y hay otra cosa distinta que hacía todo el mundo: poner a Dante y Virgilio, como narradores, yo preferí quitarlos y no aparecen en ninguna de las ilustraciones, así que he dado preferencia a los demonios por una parte y a los condenados por otra. Dante hace unas descripciones horripilantes de sus sufrimientos, de cómo se queman, cómo se comen unos a otros, las posturas que tienen… Y pensé: “¡Hostia, esto es muy Lucio Fulci!” Así que he ilustrado un infierno muy al estilo de este director de cine y mío que no tiene mucho que ver con las ilustraciones clásicas que se han hecho hasta ahora.
-¿Cuánto tiempo te llevó?
-Eran treinta y cuatro ilustraciones, una por cada lado. No mucho, un mes, mes y pico, un par de meses como mucho.
–La Divina Comedia consta de tres partes. ¿Tienes pensado ilustrar también alguna de las otras dos, El Purgatorio y El Paraíso?
-De momento no. Son tres partes, pero yo solamente he hecho El Infierno que es la que más encaja con mi estilo y con mi tipo de cómics, no sé si en el futuro haré las otras dos.
-¿El libro ya se está presentando por Italia?
-Sí. Se presentó oficialmente en el Comic Con de Nápoles en mayo y ahora está girando por toda Italia, haremos seguramente alguna presentación más, ya hice una en Pisa y luego en Recanati. A lo mejor habrá otra en Fornia, al lado de Nápoles, en noviembre y puede que también en Milán. Tengo un pequeño calendario para ir moviéndome.
-¿Qué otros proyectos tienes ahora entre manos?
-Ahora estoy pendiente de estas giras de las exposiciones. En este momento estoy haciendo un dibujo para un coleccionista privado que quiere homenajear a Ken Russell, un director de cine que estaba bastante olvidado y del que soy muy fan y el que me lo encargó también. Al parecer están intentando recuperar y reivindicar su figura, ahora que se ha vuelto un personaje de culto. Tengo pendiente también una novela gráfica que escribo desde hace dos años, con la que todavía no me he puesto por pereza y porque he tenido otras cosas, se llama El mago tóxico. Luego acabo de sacar una portada para un disco de un artista ruidista finlandés llamado Mask Head que se titula Strange Attractions publicado por un sello alemán, y además he hecho varias cosas de ilustración, como las portadas para los libros y poemarios de Luis Alberto de Cuenca.


