Por Noé Ramón //
El significado real de una artista multifacética es ser a la vez y de forma simultánea diseñadora gráfica, ilustradora, fotógrafa…, en definitiva una creadora inquieta cuya trayectoria esté marcada por la movilidad y la experimentación, como es el caso de Rebecka Skog. Nacida en Suecia llegó a Canarias con 7 años y después de estudiar y trabajar en Madrid, pasó por Londres y Copenhague antes de regresar a Tenerife, donde ha desarrollado proyectos de ilustración, muralismo, fotografía, exposiciones y diseño editorial. Su trabajo se centra sobre todo en la moda, el interiorismo y la ilustración donde plasma un estilo en el que se combina la simplicidad de la estética escandinava con elementos vinculados a la identidad canaria. Su trabajo ha sido expuesto en We Art Gallery de Londres, Espacio Mitt de Barcelona, Museo de las Artes Decorativas de Madrid, Bellas Artes de Santa Cruz o Paradigm Gallery & Studio de Philadelphia. No menos importante es haber publicado en revistas como Cosmopolitan Magazine, Elle Magazine, Marie Claire Mag, Principia Ed, FishFood Mag, Woman Mag, Dreamingless Mag o Darling Magazine.
La creadora asegura que le interesan las formas imperfectas, la espontaneidad, el color, las texturas y los patrones irregulares y sobre todo la idea escandinava de que menos es más. Una de sus principales ilusiones es ser elegida como autora del Carnaval chicharrero y por lo pronto en una de las ediciones quedó finalista. Actualmente trabaja en el ámbito educativo como diseñadora gráfica y editora de material escolar de un centro tinerfeño y de cara al futuro básicamente parece tener ante sí todo un mundo de posibilidades.
-¿Cómo comenzó tu trayectoria profesional?
-Terminé la carrera y me fui a Madrid durante un año. Allí trabajé en un par de agencias de publicidad y editoriales, después surgió la posibilidad de hacer un máster de diseño de moda y cuando lo terminé volví a Canarias. Desde entonces he estado un poco entre idas y venidas.
-¿Qué otros trabajos has desarrollado durante ese recorrido? ¿Has conseguido vivir siempre de la ilustración?
-Trabajé como fotógrafa para hoteles en Canarias y esa experiencia también me aportó mucho porque estaba de cara al público. Después me fui a Londres para mejorar el idioma y seguir formándome y también estuve un tiempo en Copenhague, trabajando para una empresa relacionada con el diseño de láminas y el interiorismo, mientras hacía fotografía turística. Así que he hecho un poco de todo, ilustración, muralismo, pintura, exposiciones, fotografía, proyectos editoriales… Siempre he sido bastante versátil.
–¿Hay alguna disciplina por la que sientas más interés?
-He tirado más hacia la parte decorativa, la vinculada con el diseño y el interiorismo, que por el arte contemporáneo. También me gusta mucho la moda porque considero que está muy relacionada con lo estético y creativo.
-¿Has pensado alguna vez hacer un cómic?
-Me gusta, pero no soy una super aficionada ni lo he desarrollado demasiado pero curiosamente en la facultad de La Laguna escogí una asignatura optativa relacionada con el cómic que me gustó bastante, pero después no continué por esa rama. Me he vinculado más con la fotografía, la moda y el diseño. Me interesa especialmente la novela gráfica para adultos, aunque nunca se me ha presentado una oportunidad para desarrollar profesionalmente esa faceta.
-¿Cómo definirías tu estilo?
-No tengo una corriente artística completamente definida. Me inspira mucho la ilustración ingenua, un poco imperfecta y sencilla, mezclar abstracción y figuración, no me atrae lo perfecto ni lo complicado. Intento que las cosas parezcan espontáneas, que no se note que están excesivamente pensadas, aunque detrás haya todo un proceso.
-¿Qué influencia tiene Canarias en tu obra?
-Me gusta inspirarme en Canarias, pero no en lo común o en lo obvio. Me interesa utilizar elementos típicos que puedan reconocerse en cualquier parte del mundo y darles una identidad diferente. Tampoco quiero saturar las obras de información, me gusta buscar un equilibrio entre esos elementos canarios y una estética más minimalista, que al fin y al cabo está bastante influida por el mundo escandinavo.
-¿Qué te aportó vivir en Copenhague?
-Muchísimo. La luz, por ejemplo, era completamente diferente, comprobé como algo tan simple puede influir en la manera de trabajar y cambiarlo todo y también en el uso de los colores y la simplicidad. Me gusta esa idea escandinava de “menos es más” y combinarla con elementos de Canarias. Son dos culturas diferentes que me inspiran y que puedo mezclar.
-¿Qué importancia tienen el color, las texturas y los patrones en tu obra?
-Me gusta mucho trabajar con combinaciones de colores y pensar cómo funcionan juntos los diferentes elementos sin que la composición llegue a saturar o cansar. También me interesan las texturas y los patrones, haber estudiado moda ha tenido una gran influencia en ese aspecto. Me atrae lo repetitivo, pero no necesariamente de una forma completamente regular, prefiero un estampado más irregular, que tenga cierto movimiento.
-¿Cuántas horas dedicas al día a crear?
-No podría decir un número exacto, porque al final no paro de pensar constantemente en crear durante las veinticuatro horas del día. Si no estoy haciendo fotografías, estoy observando algo, apuntando una idea o pensando en una composición. La observación es esencial en este mundo y si en algunos momentos no puedo dibujar o no me sale, entonces hago otras cosas. Siempre hay etapas para todo.
-¿Tienes la sensación de que eres reconocida por tu trabajo?
-La verdad es que no sé si me siento reconocida. Supongo que habrá gente a la que le guste y gente a la que no, incluso yo misma a veces veo trabajos míos y pienso que debería haberlos planteado de otra manera. Al final no me preocupa que haya diferentes puntos de vista, lo importante es que la gente te tenga en cuenta y que tu trabajo esté presente. Seguir estando ahí y continuar trabajando ya me parece bastante.
-Has colaborado también con publicaciones y proyectos editoriales muy importantes. ¿Cómo han sido esas experiencias?
-Algunas colaboraciones surgieron porque yo misma contactaba con las editoriales por correo electrónico. Es un tipo de trabajo que me gusta porque puedes desarrollarlo desde cualquier sitio, tiene cierta visibilidad y está razonablemente bien pagado. Me gustaría retomarlo, aunque hace unos años el formato papel tenía más importancia, mientras que ahora las cosas han cambiado. Para mí también ha sido una forma de probar, de buscar oportunidades y de estar presente.
-¿Crees que vivir en Tenerife limita tus posibilidades profesionales?
-A nivel creativo, a veces sí. Está claro que Tenerife me aporta muchísimo, pero también puede limitarte en cuanto a oportunidades y movimiento. Cuando viví en Madrid, por ejemplo, me surgían un montón de cosas precisamente por eso mismo. Al final, si quieres trabajar con diferentes encargos, marcas o proyectos, tienes que buscarlo y moverte y es más fácil hacerlo cuando estás cerca de donde se concentra ese mundillo.
-¿Qué relación tienes con la identidad canaria?
-Me gusta reivindicarla, pero sin recurrir necesariamente a los tópicos. Quiero utilizar elementos que hagan referencia a Canarias y que puedan reconocerse, pero desde una estética más limpia y contemporánea. Me interesa precisamente ese equilibrio: mantener la referencia canaria sin saturar la imagen.
-Participaste en Ilustradoras & Ilustradas de la Fundación Canaria de Cine + Cómics ¿Cómo fue la experiencia?
-Muy buena, presenté una ilustración que llegó a exponerse. Era una chica sentada en un banco alto con un gato, utilizando principalmente azul y rosa. La idea era representar la calma y la espera, se expuso en Los Lavaderos y participé en la parte editorial cuando se publicó el volumen con las demás autoras. Ahora he presentado una propuesta para el concurso que también ha convocado la Fundación que se basa en ofrecer tu propia versión de Mafalda.
-¿En qué estás centrada actualmente?
-Estoy renovando mi portafolio y actualizando mi página web, para darle una nueva imagen. Además, he retomado el trabajo en el colegio, donde soy la diseñadora gráfica de los libros y materiales del propio centro.
-¿Tienes algún proyecto pensado llamativo para el futuro?
-No tengo nada completamente planeado, porque siempre estoy poniéndome retos y pensando en proyectos, muchas veces voy dejando cosas pendientes y por eso ahora intento plantearme objetivos a corto plazo a fin de irlos cerrando poco a poco. Prefiero que algunas cosas se queden en el aire y así ver qué va surgiendo.
-¿Hacia dónde crees que evolucionará tu estilo?
-Creo que irá hacia algo cada vez más simple, me identifico con lo sencillo, lo que no significa que tenga menos trabajo o menos mérito, más bien al contrario, conseguirlo requiere mucho esfuerzo. Ahora mismo estoy en un momento de resetear y ver hacia dónde quiero llevar mi trabajo.
-Dentro de esa evolución ¿Qué te gustaría mantener de tu forma de trabajar actual o de los últimos años?
-La capacidad de observar, de probar cosas diferentes y de no encasillarme. Creo que cualquier experiencia, estés donde estés y hagas lo que hagas, te aporta algo, porque al final, de todo se aprende y termina influyendo de alguna manera en lo que haces.
-Creo que has participado en bastantes concursos.
-Más bien de pequeña participé en varios. Por ejemplo, hubo uno de la empresa Campofrío en el que había que ilustrar algo relacionado con Disney y yo dibujé a Peter Pan comiéndose un perrito caliente, gané y nos invitaron a mi y a mis padres a ir a Disneylandia en París. Así que ellos pensaron algo así como: “esta niña debe estar tramando algo”. También me dieron el primer premio en un par de concursos de pintura en directo, de tarjetas… Ya de adulta este tipo de convocatorias son más complicadas por lo que me he centrado en las que eligen tus obras para exhibirlas en exposiciones. Visto desde ahora pienso que en realidad todo aquello fue una etapa, algo puntual.
-Creo que sí hay un concurso en el que has insistido especialmente y que tienes mucha ilusión en ganar.
-Sí, en el concurso del cartel del Carnaval de Santa Cruz. Llevo varios años intentándolo y todavía no ha podido ser, aunque en una ocasión sí quedé finalista, y la verdad es que me hace mucha ilusión participar y si se consigue ganar, pues mejor. A nivel profesional, el premio se agradece porque te permite seguir desarrollando tu trabajo, aporta mucha visibilidad y la oportunidad de darte a conocer mejor. Lo bueno de estas convocatorias es que aunque la temática está muy determinada, al final tienes bastante margen para desarrollar tu estilo y poder interpretar tu propia visión.
-Precisamente ha habido varias polémicas porque se está empezando a permitir el uso de Inteligencia Artificial (IA) en este tipo de concursos. En el caso de una ilustradora tinerfeña Amanda García, que ganó el premio del museo Thyssen hubo discusiones porque las bases sí lo permitían y de hecho una de las obras que la utilizó estuvo entre las elegidas.
-Desconozco las bases concretas de cada concurso. En el del Carnaval de Santa Cruz, sí sé que está prohibido pero puede haber otros en los que no se excluya expresamente, se permita utilizarla y de hecho, se ven muchos carteles y trabajos en los que se nota el uso de Inteligencia Artificial. No estoy en contra porque en realidad puede ser una herramienta muy útil, siempre que se sepa utilizar y que no sea el único recurso que se emplee.
-¿Crees que todo el mundo nota esa diferencia o sólo los dibujantes?
-Sí, se nota muchísimo, porque al final, tienes que saber crear y utilizar la herramienta, si simplemente la empleas sin tener conocimientos creativos detrás el resultado no será necesariamente bueno. Por ejemplo, en el caso que citas del Museo Thyssen me parece un buen enfoque: utilizarla como un recurso más, pero sin que sustituya completamente el proceso creativo.


