‘Saquen sus muertos’, la novela gráfica basada en la última obra de Claudio de la Torre que mezcla muchos géneros


  • El dibujante Rayco Pulido presenta en la Biblioteca Insular su adaptación al lenguaje del cómic el día 20 de marzo

El día 20 de marzo, a las 18:30 horas, el dibujante canario Rayco Pulido (1978) presenta en la Biblioteca Insular su novela gráfica ‘Saquen sus muertos’, una adaptación de la última novela de Claudio de la Torre, ‘Verano de Juan el Chino’, de 1971. El escritor grancanario, poeta, dramaturgo, director de cine y teatro, Néstor Bernardo Claudio de la Torre (Gran Canaria, 1985-Madrid,1973), que obtuvo dos premios nacionales de literatura, dirigió Radio Nacional de España y el teatro María Guerrero, desarrolló una amplia obra literaria sumergiéndose en numerosos géneros literarios como la novela, el cuento, la poesía, el guion o la dramaturgia.

La novela gráfica de Pulido se publicó en 2026 con la editorial Astiberri Ediciones y cuenta con 96 páginas. El dibujante natural de Telde estará acompañado en el acto que tendrá lugar en la Biblioteca Insular por el filólogo y coordinador del club de lectura ‘Jardín de las delicias’, Eduardo Perdomo. La obra ha recibido una ayuda a su creación del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura.

Ironías del destino: cuando Rayco Pulido, ganador del Premio Nacional del Cómic 2017 con ‘Lamia’ (Astiberri, 2016), comenzó a trabajar en ‘Saquen sus muertos’, llegó la pandemia. En el verano de 1851, Las Palmas de Gran Canaria fue pasto de una peste de cólera-morbo que se llevó por delante en escasos meses a la quinta parte de la población de la ciudad, lo que supone un 10% del total de la isla. Una situación de pandemia en la que aíslan a la capital del mundo por mar y se instala un cordón sanitario en torno a su territorio.

La historia que encierra este cómic está sujeto a una mezcla de muchos géneros: novela social, de aventuras, es rural y urbana, hay un viaje, una historia de amor y una carga crítica de profundidad.

La obra transcurre en una isla sin nombre condenada por una epidemia de cólera, un escenario casi apocalíptico inspirado en aquel funesto verano de 1851. «Un mal» que diluye las clases sociales hasta simplificarlas en dos, la de los vivos y la de los muertos. Juan alias «el chino», hasta entonces un paria que se ha vuelto indispensable para el funcionamiento de la ciudad desde su privilegiada posición de individuo sano, se convierte en una figura importante para una ciudad abandonada a su suerte por sus gobernantes, relatando cómo la muerte arrasa la ciudad, abandonada tras el éxodo de todo el que se lo podía permitir: clases pudientes –un joven Galdós, por ejemplo, cuya familia se refugia en su finca de Valsequillo– y clero.

Un mundo de supervivencia en el que prácticamente todos aprovechan para obtener su propio beneficio amparándose en el vacío de poder o simplemente en la ausencia de congéneres que puedan detenerles. Bajo esta premisa se desarrolla una historia de amor entre dos personajes de distintas clases sociales. Aquí el ser humano aparece despojado de falsos ropajes, pocos son los que mantienen cierta decencia.

El autor ha estado tomando decisiones todo el tiempo desde el momento en el que empieza a releer y analizar el texto original con la idea de adaptarlo. “Cómo enganchar al lector en cada última viñeta para obligarle a pasar la página, qué peso y papel tendrán los escenarios en cada escena, la elección del blanco y negro, cuál será el tono de cada capítulo, dónde acelerar y dónde ralentizar la lectura, dónde calentar y dónde enfriar”. Todas estas decisión —comenta— están destinadas a contar la historia “de la mejor manera posible con un lenguaje distinto, hacer algo nuevo pero que condense la esencia del original”.

El proyecto surge a partir de una conversación sobre literatura con Ariel Brito, bibliotecario y amigo del autor. En ese encuentro Pulido reconoce que se dio cuenta de que su “desconocimiento sobre literatura canaria es notable”. Su amigo insistió en que empezase por ‘Verano de Juan el Chino’. Dos semanas más tarde estaban fantaseando con el proyecto. “El libro es una joya y eso lo entiendes tras leer las tres primeras páginas”, expresa. El último libro de Claudio de la Torre aunaba toda su concepción visual de la escritura gracias a haber trabajado en teatro, radio y cine. “La historia se desarrolla a partir de la acción y el diálogo, no hay voz del narrador y apenas monólogo interior del protagonista, como mucho los personajes piensan murmurando, lo que facilita mucho mi tarea”.

Además, el libro cuenta con poco más de cien páginas y el cómic no llega a 100, ese fue un factor importante que motivó al autor a emprender el proyecto. Pulido intenta crear un artefacto cultural distinto, con entidad propia y un valor intrínseco. “Parto de la fidelidad al texto original pero visto desde el prisma otro medio con su propio lenguaje. Así lo hice en ‘Nela’ y lo he replicado en ‘Saquen sus muertos’”.

Como docente Pulido es consciente de lo complicado que resulta que el alumnado lea. Marianela o Panza de burro son la misma cosa para gran parte del alumnado si es lectura obligatoria. “Es difícil crear el hábito lector más allá de lo que consumen en sus teléfonos y creí que en este aspecto el cómic puede ayudar, puede ser un caballo de Troya eficaz, sin embargo, es una herramienta infrautilizada en los planes de lectura”. Reconoce que el lenguaje decimonónico dificulta que el alumnado conecte, requiere un esfuerzo que, en líneas generales, no están dispuestos a hacer. Aunque durante años todas las puertas estaban cerradas en las entidades públicas canarias, el Ministerio de Cultura vio el potencial.

Su último motivo para adaptar esta obra fue por su sentido de justicia. “Intento despertar el interés por un autor excepcional, respetado y laureado entre sus coetáneos, pero incomprensiblemente olvidado hoy”. Asegura que gran parte de su obra ha sido reeditada recientemente por el Cabildo de Gran Canaria. Esta vez edita una editorial con distribución nacional, “un motor de promoción bien engrasado, el mejor equipo de ventas de derechos al extranjero, prestigio crítico y un pvp competitivo. La primera edición es de 4.000 ejemplares. Tengo mucha curiosidad por ver en qué termina esta aventura”.


Sobre el artista

Rayco Pulido Rodríguez nació en Telde en 1978. Es docente e historietista. Tras un periodo realizando historias cortas para concursos y exposiciones a nivel autonómico, en 2004, publica su primera obra, Final feliz (De Ponent, 2004), con guion de Hernán Migoya. A esta, le seguirían “Sordo” (De Ponent, 2008), con guion de David Muñoz, Sin título. 2008-2011 (De Ponent, 2011), “Nela” (Astiberri, 2013), adaptación al cómic de la novela Marianela, de Benito Pérez-Galdós, y Lamia (Astiberri, 2016), obra por la que obtuvo el Premio Nacional del Cómic 2017. En 2018 se reedita una versión ampliada de Sordo (Astiberri) y dos años más tarde, ya en clave autonómica, se publica Ida y vuelta (Ediciones Idea, 2020), biografía de José Viera y Clavijo. Su último trabajo, “Saquen sus muertos» (Astiberri, 2026), adapta la novela Verano de Juan “el Chino”, de Claudio de la Torre Millares.

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