La tinerfeña Amanda García Acosta ha resultado ganadora del segundo premio del concurso convocado por el Museo Thyssen de Madrid que consistía en reinventar una de las seis obras de sus fondos. La ilustradora canaria eligió David con la cabeza de Goliat y dos soldados de Valentin de Boulogne, que utilizó como reivindicación feminista y en contra del patriarcado.
En su obra David se convierte en una mujer de la India del grupo denominado Gulabi que van vestidas con un sari rosa y luchan contra la violencia de género, el machismo, los abusos y bodas de niñas. “Ellas actúan ante la desprotección del Estado, que no hace nada y se toman la justicia un poco por su mano para protegerse. También utilicé la simbología de las deidades y de las guerreras hindúes, básicamente como una reivindicación para cortar de raíz el patriarcado y dar voz a las mujeres”, indica.
Previamente, la joven tinerfeña ganó otro concurso en el que se elegían elementos para conformar un homenaje conjunto a la pintora Frida Kahlo por su cumpleaños, en el que una flor suya resultó también ganadora. Aunque la joven lamenta que no se hicieran públicos los nombres de los premiados y que la pieza aparezca mezclada con las demás de otros autores, igualmente desconocidos. Esta joven estudia filosofía y cree que su futuro profesional estará más bien encaminado por esa vía, lo que no significa que abandone la ilustración y más bien cree que intentará mezclar ambas disciplinas. Entre sus proyectos está participar en la próxima edición de Ilustradoras & Ilustradas de la Fundación Canaria de Cine + Cómics y en Merkarte.
Su participación en el concurso del Museo madrileño la decidió “buscando cosas que podría hacer en verano para explotar la creatividad que tenía acumulada y encontré esa convocatoria”, eran seis premios, tres primeros y otros tantos segundos que en su caso se trató de una tarjeta para visitar exposiciones antes de que inaugurarse y 500 euros.
En total se presentaron más de doscientos concursantes de los que luego se hizo una selección de la que quedaron veinte y de este grupo fueron seis, entre los que estaba ella. “Fui a Madrid en julio con mi abuela a ver qué pasaba y cuando oí mi nombre no me lo pude creer. Las dos nos emocionamos y nos sorprendimos mucho”. Uno de los ganadores del segundo premio era una obra que contaba con elementos hechos con Inteligencia Artificial (IA) por lo que se generó un cierto debate, aunque al final se confirmó que las bases lo permitían siempre que el uso estuviera justificado.


