- En la última edición los considerados los máximos galardones del mundo del cómic, resultaron premiados dos autores españoles en importantes categorías y en estilos muy distintos
- La historietista valenciana, Laura Pérez, vio como su trabajo ‘Nocturnos’, de carácter absolutamente personal, fue eligido mejor cómic extranjero, entre otras exclusivas cinco obras de todo el mundo.
- Rodríguez no acudió a la glamourosa gala celebrada en California en la que resultó ganador en tres categorías porque prefirió dar un concierto con su grupo de toda la vida en honor a unos amigos fallecidos hace 20 años
Por Noé Ramón //
Durante la última ceremonia de entrega de los premios Eisner celebrada el pasado viernes 24 de julio en la localidad californiana de San Diego, miles de espectadores tuvieron la oportunidad de escuchar dos nombres de ganadores que sólo podían ser españoles: Javier Rodríguez y Laura Pérez. Sin pseudónimo alguno de por medio. El primer historietista gana tres galardones, junto con el obtenido el año pasado y además lo hace en la categoría de mejor dibujante, la máxima a la que se puede aspirar. Por su parte, Laura recibió el de mejor obra extranjera por Nocturnos, publicada en España en 2024 y el año pasado en Estados Unidos.
Lógicamente ambos se confiesan muy contentos, seguramente más de lo que dejan entrever, por haber recibido el exclusivo premio que es comparado de forma reiterada como el óscar de los cómics, más que nada para que se capte su importancia. Laura, se siente, “muy satisfecha porque me parece un reconocimiento con mucho peso y por lo tanto no puedo sino alegrarme de que se hayan acordado de mí”, indica. Dado que la ceremonia fue de madrugada y que los organizadores no resultaron ser especialmente generosos a la hora de costear el viaje a los nominados, se enteró al día siguiente cuando la llamó su editor.
Esta historietista valenciana ha visto premiado su trabajo Nocturnos, de carácter absolutamente personal, como mejor cómic extranjero, entre otras exclusivas cinco obras de todo el mundo. El jurado ha valorado un relato que implica una exploración de los misterios, temores y la soledad que aparecen en escena cuando cae la noche, de manera que no hay un personaje principal sino que más bien se trata de reflejar todo un ambiente, una historia. Con el admirable resultado que salta a la vista.
En septiembre verá la luz una obra titulada El Iglú junto con Guillermo Corral, que transcurre en una ciudad suiza en la que el protagonista creció durante la década de los años setenta, en medio del mismo ambiente hipnótico, telúrico y onírico que la ahora premiada.
Rodríguez lo ha obtenido por Absolute Martian Manhunter de la editorial DC Cómics, que además fue la obra que se alzó con mayor número de reconocimientos, en medio de un reparto que resultó de resto bastante equitativo. El autor español triunfó en las categorías de Mejor Serie Limitada, Mejor Artista y Mejor Portadista, todo por la misma miniserie.
Rodríguez repite éxito, dado que el año pasado había sido premiado por Zatanna, personaje que se mueve también el terreno de los superhéroes americanos, que tiene perfectamente controlado. “Cualquier obra que hagas acaba siendo personal, no tienes por qué escribir sobre la memoria histórica”, señala. Aunque como autor nacido en el underground y en los fanzines, no descarta volver a sus orígenes en algún momento dado, eso sí, cuando el exigente mundo de las multinacionales le permita respirar un poco. “No me da la vida para más, éste es un trabajo muy absorbente, incluso diría que desde el punto de vista emocional, por eso en estos momentos tan personal es dibujar sobre Batman que sobre la memoria histórica. Es como si cuando eres músico compones una canción rockera o un tema publicitario, siempre habrá algo tuyo”.
Tanto el año pasado como en el actual recibió el premio a la mejor miniserie y además en esta ocasión el de mejor dibujante, por lo que no es extraño que se confiese “agradecido e incluso la verdad que sorprendido, si me apuras”. En cuanto a la pregunta de qué sospecha que ha sido lo que el jurado haya valorado más, simplemente espera que sea el duro trabajo. Evita poner alguna categoría por encima de otra, considera que en todo caso lo importante es ganar en cada una de ellas. El año pasado llegó a estar nominado en trece apartados distintos, ganó en uno y en esta ocasión lo estaba en cinco, de los que obtuvo tres.
“Para mí es igual que te den el óscar al mejor vestuario que a la mejor película, porque quiere decir que has llegado al máximo en tu propio campo, y por eso no entro a valorar qué categoría es mejor o peor”. Tampoco estuvo presente en el acto de entrega por una razón muy especial, tocó ese día en Gijón con su banda de toda la vida en homenaje a unos amigos que habían fallecido hace veinte años. Mientras el concierto se desarrollaba en la escena local, de forma casi simultánea en San Diego se pronunció con acento yanqui su nombre como ganador en nada menos que tres ocasiones.
Horas después le llamó su guionista para darle la buena noticia. “Hombre ya que estás nominado lo que quieres es ganar ¿no? Como todo el mundo”, indica. El proyecto de 2025 tendrá continuidad con el mismo equipo creativo dentro de la línea de reinterpretar a los personajes clásicos pero dándoles una visión nueva que en este caso ha sido Batman. Es posible leer esta miniserie sin saber nada del clásico de toda la vida, algo bastante remoto, dada la popularidad del hombre-murciélago que siempre ha arrasado allá por donde sobrevuela, “con lo cual creo que en parte nos hemos subido a la cola y beneficiado de ese éxito”.
Evitando la falsa modestia, Rodríguez admite que cualquier reconocimiento es positivo “sobre todo a la hora de ganarte las habichuelas que es lo importante porque así mantengo a mi familia”. Pero además no se puede olvidar el evidente peso que tiene en el futuro presentarse ante un editor o una editorial con cuatro premios Eisner bajo el brazo, no sólo por la vertiente económica sino también por la libertad creativa que puedes obtener.
Confiesa que a veces siente el “síndrome del impostor” al no comprender cómo a la gente le sigue gustando e interesando su obra porque “al parecer ven cosas que tu ni piensas y que haces de forma casi automática pero que siguen gustando”. Otro factor sorpresivo es comprobar cómo sigue conectando con el público más joven, algo que es “muy llamativo y que no te esperas en un mundo tan competitivo y cambiante como el de los superhéroes”, apunta
“En el último viaje que hice a Estados Unidos pensé que me iba a encontrar con gente de una edad media pero para nada, eran lectores muy jóvenes que incluso venían disfrazados, con ítems que habían fabricado ellos mismos, por lo que da la impresión de que hemos tocado alguna tecla mágica que era la correcta. A parte del hecho de que al final lo importante siempre es motivar a las nuevas generaciones en la lectura”. En esta ocasión han recurrido “a un par de trucos” para que los lectores compren el formato físico y también han acertado. Lo que aún no ha podido constatar es si los antiguos lectores todavía siguen siendo fieles a sus geniales ocurrencias.


